Villancicos

Navidad

La nieve viste de armiño
las calles de la ciudad;
se oye la risa de un niño
florecida en Navidad.

Pasan pueriles tropeles
de rubios y bellos chicos,
y brotan como claveles
los ingenuos villancicos.

Del enjambre la silueta
en la bruma se deslíe,
y canta la pandereta
la vida que goza y ríe.

Yo te adoro, Nochebuena
fiesta de niños y ancianos;
eres la nota serena
de los cantares galanos.

Eres la flor candorosa
que tanto amé en otra edad;
eres la piedra preciosa
llamada Felicidad.

Eres la dulce oración
que dice todo mortal,
por salvar su corazón
de los ataques del Mal.

La risa ingenua del niño
suena a dicha y a bondad,
mientras la nieve de armiño
engalana la ciudad.

Mauricio Bacarisse

Vengan todos los poetas

Vengan todos los Poetas,

y prisa se den, alarguen el paso;

que oy el campo de Belén

será su monte Parnaso.

Ningún ingenio se escusa,

donde es María la Musa

y el llanto de un Inocente

es de Elicona la fuente.

Pues haga lugar, lugar, la gente,

que viene, que llega,que entra el Amor,

un ciego, que de repente

ninguno dize mejor.

Hagan lugar, que quiere el Amor

glosar

al Niño, fragante rosa,

y ha de acabar cada glosa

en un romance vulgar.

Hagan lugar.

(Villancico publicado en la Catedral de Huesca, año 1661)

María Madre

La Virgen,
sonríe muy bella.
¡Ya brotó el Rosal,
que bajó a la tierra
para perfumar!

La Virgen María
canta nanas ya.
Y canta a una estrella
que supo bajar
a Belén volando
como un pastor más.

Tres Reyes llegaron;
cesa de nevar.
¡La luna le ha visto,
cesa de llorar!
Su llanto de nieve
cuajó en el pinar.

Mil ángeles cantan
canción de cristal
que un Clavel nació
de un suave Rosal.

Gloria Fuertes

De cómo fue gozoso el Nacimiento de Dios Nuestro Señor

¡Morena por el sol de la alegría,
mirada por la luz de la promesa,
jardín donde la sangre vuela y pesa;
inmaculada Tú, Virgen María!

¿Qué arroyo te ha enseñado la armonía
de tu paso sencillo, qué sorpresa
de vuelo arrepentido y nieve ilesa,
junta tus manos en el alba fría?

¿Qué viento turba el momento y lo conmueve?

Canta su gozo el alba desposada,
calma su angustia el mar, antiguo y bueno.
La Virgen, a mirarle no se atreve,
y el vuelo de su voz arrodillada
canta al Señor, que llora sobre el heno.

Venid, alba, venid; ved el lucero
de miel, casi morena, que trasmana
un rubor silencioso de milgrana
en copa de granado placentero.
La frente como sal en el estero,
la mano amiga como luz cercana,
y el labio en que despunta la mañana
con sonrisa de almendro tempranero.

¡Venid, alba, venid; y el mundo sea
heno que cobra resplandor y brío
en su mirar de alondra transparente,
aurora donde el cielo se recrea!
¡Aurora Tú, que fuiste como un río,
y Dios puso la mano en la corriente!

Luis Rosales

Zagalejo de perlas

Zagalejo de perlas,
hijo del Alba,
¿dónde vais que hace frío
tan de mañana?.

Como sois lucero
del alma mía,
al traer el día
nacéis primero;
pastor y cordero
sin choza y lana,
¿dónde vais que hace frío
tan de mañana?

Perlas en los ojos,
risa en la boca,
las almas provoca
a placer y enojos;
cabellitos rojos,
boca de grana,
¿dónde vais que hace frío
tan de mañana?

Que tenéis que hacer,
pastorcito santo,
madrugando tanto
lo dais a entender;
aunque vais a ver
disfrazado el alma,
¿dónde vais que hace frío
tan de mañana.

Lope de Vega

Los tres noes

Primer no
—Pastor que vas con tus cabras
cantando por los caminos,
¿quieres darme una cabrita
para que juegue mi niño?

—Muy contento se la diera
Si el dueño de mi ganado,
Señora , lo permitiera

Segundo no

—Aceitunero que estás
vareando los olivos,
¿me das tres aceitunitas
para que juegue mi niño?

—Muy contento se las diera
si el dueño del olivar,
Señora, lo permitiera.

Tercer no

—Ventero amigo que estás,
Sentado en un ventorrillo,
¿quieres darme una cunita
para que duerma mi niño?

—Muy contento se lo diera,
si hubiese sitio y el ama,
Señora, lo permitiera.

Rafael Alberti

Las posadas

Afuera

En nombre del cielo
pedimos posada,
pues no puede andar
mi esposa amada.

Adentro

Aquí no es mesón
sigan adelante
yo no debo abrir
no sea algún tunante.

Afuera

No seas inhumano
tennos caridad,
el Dios de los cielos
te lo premiará.

Adentro

Ya se pueden ir
y no molestar,
porque si me enfado
os voy a apalear.

Afuera

Venimos rendidos
desde Nazareth
Yo soy carpintero
de nombre José.

Adentro

No me importa el nombre,
déjenme dormir,
pues que yo les digo
que no hemos de abrir.

Afuera

Posada te pide
amado casero,
por sólo una noche
la reina del cielo.

Adentro

Pues si es una reina
quien lo solicita
¿cómo es que de noche
anda tan solita?

Afuera

Mi esposa es María,
es reina del cielo,
y madre va ser
del Divino Verbo.

Adentro

¿Eres tú José?
¿Tu esposa es María?
Entren, peregrinos,
no los conocía.

Adentro

Dios pague señores
vuestra caridad,
y que os colme el cielo
de felicidad

Afuera

¡Dichosa la casa
que alberga este día
a la virgen pura,
la hermosa María!

Todos

Entren santos peregrinos,
y reciban por mansión
no nuestra pobre morada,
sino nuestro corazón.

Canción de Navidad

Del árbol nació la rama
De la rama nació la flor
De la flor nació María,
De María el Niño Dios.

Huachito torito
torito del corralito
Huachito torito
torito del corralito.

Al niño recién nacido
todos le ofrecen su don,
yo soy pobre nada tengo,
Le ofrezco mi corazón.

Huachito, torito,
torito del corralito
Huachito, torito,
torito del corralito.

Huachito, torito,
torito del corralito
Huachito, torito,
torito del corralito.

Nochebuena cincuenta y una

Amor, dios oscuro,
que a nosotros viene
otra vez, probando
su esperanza siempre.

Ha nacido. El frío,
la sombra, la muerte,
todo el desamparo
humano es su suerte.

Desamparo humano
que el amor no puede
ayudar. ¿Podría
Él, cuando tan débil

contra nuestro engaño
su fuerza se vuelve,
siendo sólo aliento
de bestia inocente?

Velad pues, pastores;
adorad pues, reyes,
su sueño amoroso
que el mundo escarnece.

Luis Cernuda

¿Quién ha entrado en el portal?

¿Quién ha entrado en el portal,
en el portal de Belén?
¿Quién ha entrado por la puerta?
¿quién ha entrado, quién?.

La noche, el frío, la escarcha
y la espada de una estrella.
Un varón -vara florida-
y una doncella.

¿Quién ha entrado en el portal
por el techo abierto y roto?
¿Quién ha entrado que así suena
celeste alboroto?

Una escala de oro y música,
sostenidos y bemoles
y ángeles con panderetas
dorremifasoles.

¿Quién ha entrado en el portal,
en el portal de Belén,
no por la puerta y el techo
ni el aire del aire, quién?.

Flor sobre impacto capullo,
rocío sobre la flor.
Nadie sabe cómo vino
mi Niño, mi amor.

Gerardo Diego

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