¿Por qué la estrella de Belén no fue una estrella?

Los expertos que han estado analizando detalladamente este misterio, en especial el astrofísico Grant Mathews, en sus resultados, han determinado que no fue una estrella. ¿Entonces qué fue? ¿Realmente qué fue aquello, lo cual se considera como un símbolo del nacimiento de Jesús?

Según la historia, los reyes o magos que fueron a Belén a conocer y adorar al hijo de Dios nacido, siguieron el camino correcto, guiados por una estrella en el cielo, la cual les iluminaba el sendero. Dicha estrella de Belén se convirtió en un símbolo de la religión, plasmado en obras y pinturas de arte, y en la actualidad es un adorno que no puede faltar en un nacimiento en época decembrina.

Los científicos se han estado preguntando ¿qué fue este fenómeno, por qué se considera una estrella, sería acaso un vínculo planetario, o quizás una supernova lo que avistaron? son algunas de las preguntas, que aún están sin respuesta concreta.

Especialmente, el científico Grant Mathews, se ha dado la tarea de estudiar, analizar y teorizar por 10 años y más, intrigado por este inmenso enigma que rodea la historia, afectando una población tanto de científicos creyentes y no creyentes. Es un misterio que ha querido revelar.

¿Se trata de una conjunción única?

Realizando un exhaustivo análisis de los registros astronómicos, bíblicos e históricos. El astrónomo, ha determinado varias hipótesis y teorías sobre la supuesta estrella de Belén. En primer lugar, considera que los magos fueron unos sacerdotes zoroastrianos originarios de Mesopotamia; según él, la estrella se trata solamente de una conjunción planetaria extraña que sucedió en esa época.

Se trató de un vínculo entre la Luna, Saturno, Júpiter y el Sol los cuales se encontraban dentro de la constelación de Aries. Además, Venus con Piscis, Marte y Mercurio con la constelación de Tauro. Se considera que este extraño alineamiento, sucedió en el equinoccio primaveral. Un suceso bastante extraño que se pudo haber confundido con una gran estrella en el firmamento.

El científico Mathews asegura en sus hipótesis, que el hecho de que la Luna y Júpiter estuvieran alineados, era símbolo del nacimiento de un líder con un destino asombroso. Todo este fenómeno, enlazaba a Saturno (símbolo de la vida) y Aries en el equinoccio de primavera, envolviendo la situación con un nacimiento de relevancia.

Esto quiere decir, que los magos o reyes se percataron de dicho fenómeno, reconociendo que se trataba de una simbología muy importante, el nacimiento del líder de un pueblo. El científico en sus estudios y análisis, ha calculado que la siguiente conjunción, tendrá lugar en los próximos dieciséis mil años. Será un alineamiento parecido, sin incluir el equinoccio de primavera en Aries.

Mathews ha llegado a la conclusión a través de sus cálculos: una alineación igual a lo que pasó en Belén al nacer Jesús, volverá a ocurrir aproximadamente en 500.000 años. Esto si aún existe la civilización en la Tierra, la cual podrá observarla y estudiarla.

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