4 recetas de exfoliación de pies casera

El verano puede ser duro para los pies. Todas esas carreras descalzas hasta el buzón; la arena, la sal y las rocas de la playa; y el desgaste físico de hacer turismo con sandalias, por no hablar de estar de pie durante horas.

Aquí te ofrecemos algunas recetas de exfoliantes de sal caseros para que tus pies se mantengan en plena forma cuando la temperatura es sofocante.

Exfoliante de menta calmante para los pies

  • 1 taza de azúcar granulado
  • Aceite de oliva o de coco
  • Unas gotas de aceite esencial de menta

Tome 1 taza de azúcar granulada y viértala en un bol. Añada gradualmente su aceite de oliva o de coco favorito y mezcle hasta obtener una consistencia ligeramente húmeda pero granulada. Añade unas gotas de aceite esencial de menta. Transfiere el exfoliante a un bonito frasco y utilízalo en el baño o la ducha para exfoliar, hidratar y calmar los pies doloridos.

Exfoliante de pies de limón refrescante

  • 2 tazas de azúcar granulado
  • De 1/4 a 1/3 de taza de aceite de almendras o de coco
  • 6 a 8 gotas de aceite esencial de limón

Combine el azúcar y el aceite de almendras en un recipiente limpio y seco y añada el aceite poco a poco hasta que tenga una consistencia de arena blanda y húmeda. Añade tu aceite esencial de limón favorito y trabaja en tus pies durante cinco minutos antes de enjuagarlos en la ducha. Sus pies se sentirán como si hubieran recibido un refrescante tratamiento de spa.

Tratamiento exfoliante de leche para talones agrietados

  • 1 taza de leche
  • 5 tazas de agua caliente
  • 4 cucharadas de azúcar o sal
  • 1/2 taza de aceite para bebés
  • Piedra pómez
  • Almohadilla Stridex
  • Crema hidratante espesa favorita
  • Calcetines

Vierte 1 taza de leche y 5 tazas de agua caliente en un baño de pies o en una palangana grande y pon los pies en remojo de cinco a diez minutos. En un bol, vierta el aceite para bebés y el azúcar o la sal y mezcle bien. Hacer una pasta espesa y aplicarla por todos los pies, masajeando con movimientos circulares. Terminar con una exfoliación con piedra pómez en los talones callosos. Aclarar y secar los pies. A continuación, frota los pies con almohadillas Stridex, que los exfolia aún más. A continuación, aplica una crema hidratante espesa o vaselina en la planta de los pies. Usa calcetines gruesos y acogedores y descansa con los pies en alto durante varias horas o duerme con los calcetines puestos.

Compresa casera para los pies doloridos

  • Agua caliente
  • 2 cucharadas de vinagre
  • Sal de Epsom o sal marina

El vinagre reduce la inflamación y puede hacer que los pies cansados y doloridos se sientan mejor. Llene un baño de pies o una palangana grande con agua caliente. Añadir el vinagre y mezclar con un puñado de sal de Epsom o sal marina. Poner los pies en remojo durante 20 minutos. A continuación, haga la misma mezcla con agua fría. Empapa una toalla en la mezcla fría, escurre el exceso y envuélvela alrededor de los pies durante cinco minutos para conseguir un acabado refrescante. Repetir varias veces al día para reducir la inflamación y aliviar los pies doloridos.

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