Nadie quiere saber

Terminadas las cuatro novelas de James Ellroy que componen el Cuarteto de Los Ángeles, me dispongo a planificar mis próximas lecturas de novela negra para el resto del verano. Y decido cambiar radicalmente de registro: necesito atmósferas menos oscuras, tramas menos intrincadas, personajes menos duros que los que me han acompañado en las últimas semanas. Por ello, decido leer inmediatamente las últimas novelas de dos autoras que tienen algo en común además de la mirada crítica tan propia del género negro, la brillantez de sus diálogos:

  • El huevo de oro, de Donna Leon
  • Nadie quiere saber, de Alicia Giménez Bartlett

Después de disfrutar de las andanzas de personajes que ya me son muy familiares, me dedicaré a explorar territorios todavía desconocidos para mí. En el último año han tenido buenas críticas obras de autores que todavía desconozco, como Michael Connelly y Benjamin Black. El plan es el siguiente:

  • Comenzar por la primera de las novelas protagonizada por el detective Harry Bosch, El eco negro; y, si me engancha, seguir con la serie.
  • Cuando esté saturado del detective de Los Ángeles, me dispondré a conocer la obra de Benjamin Black, comenzando por la primera de las novelas protagonizadas por el doctor Quirke, El secreto de Christine. Y, por la información que tengo, estoy seguro de querer leer más.

Supongo que con todo esto llegaré a septiembre. Pero me gustaría tener un hueco para leer El intruso, de Daniel Vázquez Sallés, novela que he visto mencionada en El blog de Negra y Criminal. En ella se destapan los intereses que giran en torno al mundo de fútbol. El F.C Barcelona como escenario.