mesa redonda

(Foto tomada de la Bitácora Educativa del CEIP San Walabonso, de Niebla)

Ayer participé en una mesa redonda, dentro de una jornada sobre lectura organizada por el Consejo Escolar del Estado, en la que Ramón Barlam, Fernando García Páez y Félix Angulo.  Coordinaba la mesa Pilar Pérez Esteve (coautora de Competencia en comunicación lingüística).

Cada uno de nosotros abordó un aspecto  diferente de la lectura en la era digital.

Mi contribución fue la siguiente :

1. Leer en la era digital significa leer en nuevos medios de comunicación, mediante nuevos géneros de textos, en nuevas situaciones de lectura. Ello significa a su vez que para satisfacer los objetivos personales, para participar en actividades sociales, para aprender en el ámbito escolar, pero también a lo largo de toda la vida, para efectuar las actividades laborales…, es decir, para actuar en las diferentes esferas de la actividad social, es ineludible usar estos nuevos medios de comunicación y participar en estas nuevas situaciones de lectura. Nos estamos refiriendo a las webs de ayuntamientos, de bibliotecas públicas, de asociaciones culturales, de organizaciones dedicadas a la cooperación, etc. Nos referimos también a la prensa digital, a los portales educativos, a sitios en los que se elaboran cooperativamente los contenidos, como es el caso de la Wikipedia… Es inconcebible la actividad social sin estos nuevos medios. Hasta el punto de que hablar de “nuevos” ya comienza a ser inadecuado. Para muchas personas estos medios son los medios a secas, sus medios, los de la época en que han nacido y que han de utilizar para lograr objetivos personales y ejercer la ciudadanía.

2. Leer en la era digital significa leer unos textos con características muy diferentes a los tradicionales. La pantalla no significa sólo un cambio de soporte, sino una modificación profunda en el modo de estar organizados los contenidos. En pantalla leemos hipertextos, es decir, “una serie de fragmentos textuales vinculados entre sí de tal modo que las unidades puedan leerse en distinto orden, permitiendo así que los lectores accedan a la información siguiendo distintas rutas . En esta definición de PISA se recogen dos importantes características de esta clase de textos: la estructuración no lineal de las informaciones y la posibilidad de que el lector recorra el texto siguiendo caminos diferentes según sus objetivos de lectura. Estamos pues ante un modo de leer sustancialmente diferente del que demanda el texto lineal.

Junto a esta característica que separa radicalmente el texto digital del texto impreso, hay que tener en cuenta otras dos igualmente determinantes para la práctica lectora: la concurrencia de diferentes lenguajes (verbal, imagen estática, imagen dinámica, sonido…) y la posibilidad de interacción que se le ofrece al lector en muchos medios.

3. Leer en la era digital significa, en consecuencia, poner en juego unos conocimientos, unas habilidades y unas estrategias diferentes a las requeridas en la lectura tradicional. Algunas de las nuevas competencias requeridas para leer en la Web son:

– Saber juzgar la utilidad de una web para los propios objetivos, así como valorar su fiabilidad.

– Saber establecer los objetivos de lectura para poder trazar los propios itinerarios por el hipertexto.

– Saber navegar con la ayuda de los menús e índices que nos proporcionan el mapa de los contenidos de la web.

– Saber poner en relación los diferentes medios –verbales y no verbales- para construir los significados.

– Saber buscar, archivar y recuperar la información mediantes etiquetas, especialmente en el uso de los marcadores sociales, que permiten cooperar en la catalogación de la información y compartir su uso.

– Saber identificar en las webs los espacios destinados a la participación de los lectores (foros, comentarios a las noticias, posibilidad de imprimir los textos, etc.) así como las normas que regulan esta participación.

4. Leer en la era digital implica, pues, un nuevo significado del término “alfabetismo”, que incluye las competencias lectoras tradicionales -adaptadas a las nuevas formas de lectura- junto a las nuevas competencias. El hecho de que la lectura en soporte digital esté mediatizada por la tecnología hace que en el actual concepto de alfabetismo se incorporen también los conocimientos tecnológicos necesarios para leer. Pero no se ha de identificar el alfabetismo digital con el conocimiento de las tecnologías.

Concebir de este modo la alfabetización nos lleva a declarar la necesidad de que estas competencias se conviertan en objetivos educativos, lo que nos conduce hasta el último punto.

5. Leer en la era digital significa que la escuela ha de garantizar a los escolares la alfabetización en las destrezas implicadas en las nuevas situaciones de lectura. Estamos hablando pues, de unos objetivos educativos que han de estar presentes en el currículo de las áreas de lenguas, pero también en el conjunto de las áreas, pues es en ellas donde se contextualiza el aprendizaje de la competencia lectora al usar la lectura para aprender los contenidos correspondientes.

A nadie se le escapa que esta integración exige importantes cambios. En el área de lengua, es necesario que se sigan las prescripciones del currículo, cuyo eje son las habilidades lingüístico-comunicativas. La realidad es que en esta área sigue predominando un modelo de enseñanza centrado en la transmisión de informaciones sobre la lengua, lo que lleva a distraerí tiempo y esfuerzos de los principales objetivos: el aprendizaje de la lectura y la escritura. En este contexto  es difícil abordar las nuevas competencias exigidas por la lectura en soporte digital.

En general, en el conjunto de las áreas son necesarios cambios metodológicos: los alumnos, con la guía del profesorado, han de ser los protagonistas de la construcción del conocimiento a partir de las informaciones obtenidas en diversas fuentes, entre ellas, la Red. Ello no será posible cuando el libro de texto sea la fuente fundamental (a veces la única). Por otra parte, es necesaria la adecuación de los espacios y los entornos de aprendizaje: las nuevas necesidades de la alfabetización no se pueden conseguir con visitas esporádicas al aula de informática, sino que se ha de ir extendiendo la posibilidad de que los alumnos tengan acceso continuado a Internet en sus aulas y en las bibliotecas escolares. Ello requiere una modificación de estos espacios para adecuarlos a la integración efectiva de Internet a las actividades de aprendizaje.