Moodle, como toda herramienta, se puede usar de un modo tradicional (para colgar contenidos que podrían tener forma impresa) o de un modo innovador: sacándole partido a los recursos destinados a la interacción y la comunicación entre los miembros de la comunidad de aprendizaje.

Uno de estos recursos es el blog. Es evidente que el blog de Moodle no puede tener las mismas funciones que los blogs públicos, que son antes que nada medios de comunicación personales (o de grupo). El blog de Moodle es un recurso que se integra con todos los otros medios de enseñanza-aprendizaje que ofrece este entorno. Y hay que buscarle las funciones dentro de este contexto.

En mi caso, uso Moodle como entorno para el aprendizaje individual/colectivo, no de forma autónoma e independiente, sino con el profesor en el aula. Es decir, me sirve  para proporcionar los materiales didácticos -informaciones y actividades diversas- y para promover actividades interactivas y trabajos que requieren la colaboración de todos los componentes del grupo. Así, Moodle me permite –en cerrado- hacer cosas que antes hacía con los blogs en abierto. Los blogs, es decir, los verdaderos blogs-  los reservo para otras cosas, como el fomento de la lectura.

¿Qué papel puede cumplir el blog de Moodle en este contexto? La verdad es que no había explorado sus posibilidades hasta estos días. Y lo he hecho en el aula del modo que no debe hacerse: sin conocer el recurso suficientemente. Pero, que no cunda el pánico, todo ha salido bien.

Yo suponía que el blog de Moodle era un recurso individual: creía que cada participante tenía su propio blog, que le podía servir como cuaderno de trabajo, como diario personal donde dar cuenta de los aprendizajes realizados, etc. Fundado en esta presuposición, he pedido a mis alumnos que expongan en el blog qué habían aprendido en una determinada clase. Así lo han hecho, y en general muy bien. Pero al ver el resultado, me he dado cuenta de que yo había hecho un uso indebido del blog: me he encontrado con catorce entradas prácticamente iguales, ya que los posts de cada alumno quedan integrados en el blog del curso. Es decir, se trata de un blog colectivo, aunque cada participante puede visualizar solamente sus propios textos.

¿Qué hacer? ¿Cómo resolver la metida de pata? He optado por hacer la reflexión públicamente: “Si el blog no es individual, sino colectivo, ¿pór qué lo que hemos hecho no es del todo adecuado? ¿Cómo podríamos hacer un diario de lo que vamos aprendiendo sin que aparezcan tantos posts casi iguales?

Ha quedado evidente que, como un medio de recoger los aprendizajes que se van haciendo, los posts han de ser redactados cada vez por un alumno. Y así hemos empezado a hacerlo: al final de cada clase recapitulamos lo que hemos aprendido y un alumno se encarga de escribir el post correspondiente.

De momento, reservo el blog de Moodle para recoger y sistematizar los aprendizajes sobre la la lengua. Las etiquetas -oración, sujeto, predicado, sustantivo, verbo, prefijos, sufijos, etc.-  nos sirven para ir poniendo orden en los contenidos de gramática que voy introduciendo al hilo de la lectura y la composición de textos.