Juan Gris2

Un año más acudo a la convocatoria de Toni Solano para recordar  las fechas  del 16 y 17 de diciembre de 1927 en las que un grupo de jóvenes poetas se reunieron en el Ateneo de Sevilla para homenajear a Luis de Góngora en el tercer centenario de su muerte.  Esta  fecha sirvió posteriormente para identificar en los manuales de Historia Literaria  al grupo de poetas que Gerardo Diego incluyó en su antología de 1932 Poesía española. (Ver los posts “Las generaciones literarias según Jaime Gil de Biedma” y “Grupos o generaciones: el caso del grupo poético del 27“)

El centenario de la muerte de Luis de Góngora se conmemoró también en la revista Litoral, en un número en el que participó la plana mayor del Grupo del  27, además de diversos pintores, como Picasso, Dalí, Bores y Ángeles Ortiz. La ilustración de la cubierta es del pintor Juan Gris, que murió pocos meses después de su colaboración en Litoral

Como homenaje póstumo al pintor,  Juan Larrea escribió el poema “Un color le llamaba Juan”.  El poema se publicó en el número 1 de la revista Carmen,  en diciembre de 1927.

Reproducimos en este post la ilustración de Juan Gris y el poema que Juan Larrea le dedicó a este pintor.

 

Un color le llamaba Juan

Bendigamos el confort de las hormigas regulares

Y la noche aún más triste que el papel secante

Después de la muerte de las palabras

Ahora que el silencio se hace dulcemente festín de pájaro

Entre los trigos capricho de una cárcel florida

 

Todos los arroyos interiores hemos acudido

A aliviar este molino de individuo

Único convidado que nos resta

De aquel que ha partido hacia el invierno sin pretexto

Sobre un dolor de pradera antigua

Las hormigas arrastran nuestras lágrimas de este a oeste

 

Se fue por transparencia como las vagas promesas

De una ribera más bien banal

Hacía calor de héroe y el tiempo estaba pálido

 

Con una nada de delicadeza y el insomnio de las lluvias

Que atrae a seda el reflejo de las catedrales

Agujereemos la esponja de nuestras súplicas

Para borrar el juramento de luna tejido de gusanos

Donde sus ojos sostienen la esperanza de las corrientes de aire

 

Porque él nos dejó su tristeza

Sentada al borde del cielo como un ángel obeso