Llevo más o menos año y medio administrando un blog, y algo menos trabajando con blogs en el aula. Pues bien, si algo he aprendido en este tiempo ha sido no dejarme marear por las novedades del momento.

He aprendido, por ejemplo, que muchas de las utilidades que se te presentan con énfasis desmedido te hacen perder un tiempo también desmedido. Nunca más las vas a usar. Creo que hay quien postea lo primero que se encuentra, por aquello de que tiene que postear (el «síndrome del próximo post»). Y si encima es un gurú de la blogosfera, pues hay que hacerle caso y entretenerse probando el juguete.

He aprendido a desconfiar de los gurús. Voy a lo de Antonio Machado: a distinguir las voces de los ecos.

(Eso me lleva a hablar del desasosiego que me entra cuando veo que hay quien me toma a mí por una autoridad en esto de la blogosfera educativa. Temo que éstos tengan algún día respecto de mí la misma opinión que yo tengo de quienes en algún momento me abrieron caminos y ahora pienso que me marean.)