Sí, soy un pésimo bloguero. Pero me esfuerzo. Trato de estar ahí. Posteo lo que puedo. Uff.

Sí, soy un bloguero lamentable.

Trato de que mi blog no languidezca.

Cuido las entradas: una medida de racionalidad; otra de sentimiento. Un conjunto equilibrado.

Pero no basta. Cuido mi blog y descuido la blogosfera.

Apenas visito otros blogs. No sé lo que se cuece.

No dejo comentarios. Apenas los recibo.

Sé lo que hay que hacer, pero no lo hago.

Aprovecho la coyuntura (dios, cuántos años sin usar esta palabra) para despedirme por unas semanas.