presentacion libro 2

El pasado día 30 se presentó en la librería Abacus de Valencia el libro colectivo El verbo y su enseñanza.

Intervinimos en el acto Maria Josep Cuenca, Anna Camps y yo.

Este es el el texto de mi intervención:

[De qué voy a hablar]

Voy a referirme a una de las cuestiones didácticas que recorre todo el libro: la relación entre los conocimientos gramaticales disponibles, es decir, los conocimientos que nos aportan los lingüistas  y la reflexión gramatical en el aula.

Y cuando hablamos de reflexión gramatical, o de un modo más general, de actividad metalingüística, es decir, de la capacidad para observar la lengua y para hablar sobre ella, nos estamos refiriendo a todas las etapas educativas, ya que, como nos recuerda Anna Camps en su capítulo, “Reflexiones sobre la enseñanza y el aprendizaje de la gramática”,  la actividad metalingüística está presente desde los inicios mismos de la adquisición y el aprendizaje de cualquier lengua.

Pues bien, hay que distinguir claramente entre los conocimientos gramaticales que el profesor ha de tener, que han de ser lo más amplios posibles, y la enseñanza de aquellos saberes que se consideran útiles para formar usuarios competentes en una cultura alfabetizada.

 [La formación gramatical del profesorado, orientada por la práctica docente]

Estoy seguro de que la formación gramatical del profesorado necesaria para enseñar lengua no se adquiere, al menos completamente,  al margen de la práctica  docente. Es decir, el proceso no es: primero, me formo en gramática; segundo, enseño la gramática que he aprendido, con las necesarias adaptaciones. De un modo diferente, es la propia práctica educativa la que va orientando al profesor sobre qué conocimientos necesita, sobre dónde buscarlos si no los posee y sobre qué hacer con ellos. Y en este proceso, es decisivo un factor determinante: la representación que tengamos de cuál es la finalidad de la enseñanza de la lengua.

[La finalidad de la reflexión gramatical]

Parece que no se discute que esta finalidad es la formación de usuarios competentes en las diferentes esferas de la actividad social.

Si no se tiene en cuenta esta finalidad, el lugar de la gramática queda aislado, se concibe como la enseñanza de unos conocimientos gramaticales escolares sin vinculación posible con el aprendizaje de las prácticas verbales.   Y en ese caso, el problema didáctico se limita a qué modelo gramatical usar, en qué métodos de análisis adiestrar o qué procedimientos  son los más idóneos para la transmisión de los contenidos.

[Algunos problemas didácticos relacionados con la reflexión gramatical]

Pero si se tiene en cuenta esta finalidad, los problemas didácticos son bien diferentes. Señalaremos algunos:

  • Nos preguntaremos, por ejemplo, acerca de qué contenidos gramaticales son relevantes para ampliar las parcelas de la competencia lingüística todavía no desarrolladas. Esta pregunta es clave, por ejemplo, en las propuestas de trabajo que se hacen en el libro pionero de Anna Camps “La gramática a la escola básica”.
  • Nos preguntaremos también sobre cómo ayudar a los alumnos a construir, mediante la observación y la reflexión, redes de conceptos que sean operativos para un uso consciente de los usos verbales. Esta cuestión se plantea explícitamente en los capítulos agrupados en la sección del libro “¿Qué nos enseñan las investigaciones?”.
  • Otra pregunta se referirá a los procedimientos didácticos que puedan ayudar a los alumnos a desarrollar su capacidad metalingüística, necesaria para reflexionar sobre el sistema de la lengua y para ponerla en relación con los usos verbales. Por ejemplo, el papel de la interacción verbal en las actividades de reflexión sobre la lengua.
  • Habrá que preguntarse también por qué actividades de aprendizaje permiten vincular en el aula la reflexión gramatical con las prácticas  verbales, etc.  Algunas respuestas a esta cuestión se encuentra en los capítulos reunidos en la sección “¿Qué nos enseña la experiencia del aula?”, así como en el capítulo “Características de un modelo de enseñanza de la gramática”, de Marta Milian y Teresa Ribas.

[Los conocimientos gramaticales, referente ineludible para la didáctica de la lengua]

Pero lo  que yo quiero subrayar en esta breve comunicación es que  en la respuesta a todas estas preguntas,  que se plantean tanto en la investigación didáctica como en las experiencias concretas de aula, están involucrados los conocimientos que nos proporcionan las ciencias del lenguaje como uno de los componentes imprescindibles de la didáctica de la lengua.

En la presentación de este libro, Anna Camps y Teresa Ribas afirman que el capítulo que yo he redactado “”EL verbo: diferentes perspectivas de la reflexión gramatical” es complementario del redactado por Manuel Pérez Saldanya: “La lingüística del verbo: el objeto de enseñanza desde la perspectiva morfosintáctica, semántica y pragmática”.

¿En qué se complementan? Son en efecto complementarios en cuanto a los asuntos que se tratan en los dos artículos. Por ejemplo, en el mío examino el verbo como predicado que selecciona unos participantes y argumentos, asunto que no se incluye en el trabajo de Manel. Pero creo que lo complementario está, sobre todo, en las dos diferentes miradas sobre la gramática: Manel proyecta la mirada del lingüística y expone de forma clara y precisa algunos conocimientos básicos que el profesor ha de poseer para ayudar a los alumnos  a construir los conceptos gramaticales necesarios sobre el verbo. Mi mirada, en cambio, es la del profesor que se pregunta por la funcionalidad de estos conocimientos en relación con determinadas prácticas discursivas.

Esta misma relación entre conocimientos gramaticales disponibles y prácticas discursivas  recorre todo el libro, tanto en los trabajos de investigación sobre la construcción de conceptos gramaticales y su relación con los usos verbales, como en los trabajos de reflexión sobre prácticas de aula.

[Sobre el marco teórico de referencia]

En definitiva, este libro muestra que determinar el lugar de la gramática en el marco más general de la enseñanza de la lengua obliga a tener una buena formación gramatical, que va más allá de la adscripción a un determinado modelo teórico. Me atrevería a afirmar que necesitamos situarnos  tanto en una perspectiva formal de la gramática –cómo funciona el sistema lingüístico– como en una perspectiva funcional –qué hacemos con las formas lingüísticas, para qué nos sirven, cómo ponemos en relación las formas gramaticales con los significados y con las intenciones de los hablantes–

En mi opinión, la Nueva Gramática de la Lengua Española contiene esta doble perspectiva (desconozco si ocurre lo mismo con la Gramàtica de la llengua catalana, coordinada por Manuel Pérez Saldanya y Gemma Rigau).

[Necesidad de una gramática pedagógica]

Pero no es suficiente con disponer de estos instrumentos. Necesitamos elaborar, con mirada de aula, una gramática pedagógica, bien asentada en los conocimientos que nos proporcionan los gramáticos, pero puestos al servicio de la finalidad que señalaba más arriba: la formación de usuarios competentes de la lengua en una cultura alfabetizada. Por tanto, una gramática pedagógica que ayude a los alumnos a construir los conceptos gramaticales a partir de la observación del funcionamiento de las formas lingüísticas en el discurso; y que ayude, además, a poner estos conceptos en relación con el aprendizaje de los usos verbales.

Ojalá este libro sea una contribución importante en la elaboración de esta gramática pedagógica.