Durante los cursos en que impartí el Máster de Secundaria, en la Universitat de València, mantenía un blog que me servía como un recurso complementario de las clases. La mayor parte de sus posts sólo tienen sentido en el contexto de aquel curso.  Pero hay algún texto que mantiene el interés más allá de aquel contexto. Además, me he dado cuenta de que en algunos sitios hay enlaces con alguno de estos posts que o bien están rotos o pueden estarlo en cualquier momento, puesto que el blog está inactivo. Así que he creído conveniente salvar los posts que a mi juicio siguen teniendo sentido. Este texto que sigue corresponde a uno de ellos:

Uno de los objetivos del currículo de Lengua y Literatura consiste en “aplicar los conocimientos sobre la lengua y las normas del uso lingüístico para comprender textos orales y escritos y para escribir y hablar con adecuación, coherencia y corrección”. (Decreto de enseñanzas mínimas.)

Si se examina el bloque de contenidos “Conocimiento de la lengua” no será difícil advertir que los contenidos seleccionados responden fundamentalmente a este objetivo: poner la reflexión sobre la lengua al servicio del aprendizaje del uso.

Así, la reflexión sobre la lengua se sitúa en tres campos preferentes:

1. Las formas lingüísticas que reflejan en el texto la relación con los parámetros del contexto.

Por ejemplo, en primero los alumnos deberán conocer las modalidades de la oración y los modos del verbo como formas de expresar las intenciones de los hablantes. En cursos sucesivos se introducirán contenidos relacionados con los anteriores: reconocimiento de algunos significados contextuales que pueden adquirir las modalidades de la oración; las perífrasis verbales de valor modal; las marcas de modalización valorativa.

2. Las marcas de cohesión

Por ejemplo, en primero los alumnos tendrán que identificar y usar reflexivamente ciertos tipos de conectores (temporales, de orden…) y algunos mecanismos de referencia interna, tanto gramaticales (pronombres personales, posesivos y demostrativos) como léxicos (repeticiones, sustituciones sinonímicas, elipsis…). En cursos posteriores, este contenido se mantiene, pero adaptado a las clases de textos con los que trabaja preferentemente en cada curso.

3. La reflexión sobre la organización sintáctica de los enunciados a partir del significado del verbo.

En primero se afirma “Reconocimiento del funcionamiento sintáctico de verbos de uso frecuente a partir de su significado, identificando el sujeto y los complementos del verbo, constatando la existencia de complementos necesarios o argumentales”.

Y también: “Uso de procedimientos para componer los enunciados con un estilo cohesionado, especialmente la inserción en la oración de expresiones con valor explicativo, como la aposición, el adjetivo y la oración de relativo.

Estos contenidos también se mantienen a lo largo de los cuatro cursos, con diferente nivel de complejidad.

Cuando examinamos los libros de texto no hay modo de reconocer estos contenidos. O no aparecen en absoluto o son tratados al modo tradicional: se estudian como conocimientos declarativos y no como saberes prácticos, es decir, sin conexión alguna con las actividades de comprensión y de composición de textos.

Muchos profesores tienden a pensar que los contenidos gramaticales de los libros de texto son prescriptivos y no los ponen en cuestión. Pero es el profesor, a partir del currículo (y en el marco de las competencias básicas) quien los ha de seleccionar.