Ayer se entregaron los III Premios de Educación, organizados por el PSPV-PSOE. El objetivo de estos premios es  “reconocer y distinguir el trabajo y compromiso de aquellas entidades y personas que se esfuerzan día a día por mejorar la calidad de la educación, y por dar repuesta a las necesidades de miles de estudiantes”.

En esta tercera edición se me ha concedido el premio a la Trayectoria profesional dedicada a la educación.

El vídeo que he insertado en este post se proyectó durante el acto, unos minutos antes de entregarme el premio.

Reproduzco aquí el texto que leí en el acto de recepción de los premios:

Hace unos días leí en la biografía novelada “La magia de la niñez”, del escritor islandés Gudbergur Bergsson, lo siguiente: “La vida no se le muestra a uno en su totalidad y de un solo golpe, sino sobre todo a través de palabras que forman un relato. Vivir es juntar retazos”.

Cuando se me comunicó que el PSPV-PSOE había decidido reconocer públicamente mi trayectoria profesional, me vi obligado a mirar hacia atrás tratando de unir los retazos inconexos de mi vida de profesor mediante algunas palabras que les dieran sentido.

Las palabras podrían ser estas: compromiso, inconformismo y goce.

En primer lugar, el compromiso con los alumnos, con su derecho a la educación, a la cultura, a una formación que les permita seguir aprendiendo, que les facilite integrarse satisfactoriamente en la vida laboral y social. Y compromiso también con la vida democrática, cuyos principios de libertad, igualdad y solidaridad no se pueden alcanzar sin una ciudadanía culta, crítica y formada en ciertos valores cívicos.

En segundo lugar, el Inconformismo, que me ha hecho ser crítico con las rutinas, las inercias y la inadecuación de unas prácticas educativas poco acordes con una concepción del aprendizaje basado en la actividad reflexiva del alumno. Y crítico, en coherencia con lo anterior, con una concepción de la enseñanza orientada únicamente a la transmisión de contenidos disciplinares. Creo que este inconformismo, esta continua insatisfacción, ha marcado profundamente mi trabajo, tanto en los logros, si los ha habido, como en los errores e insuficiencias

Finalmente, el goce unido a mi trabajo. Puedo afirmar que he sido feliz enseñando o tratando de enseñar, observando cómo mis alumnos aprendían o preguntándome por qué no lo hacían. He sido feliz reflexionando, estudiando y escribiendo sobre la enseñanza y el aprendizaje de la lengua y de la literatura, y compartiendo mis inquietudes, mis experiencias y mis reflexiones en las que teoría y práctica han solido ir unidas.

En definitiva, esta distinción que hoy recibo me ha obligado a mirar hacia atrás para buscar qué justificación pueda haber en este premio. Pero al hacerlo, he tenido que caer en la cuenta de cuántas cosas de mi vida profesional no me satisfacen y de cuántos proyectos se han quedado sin hacer.

Acabo agradeciendo profundamente al PSPV-PSOE, organizador de estos Premios de Educación, por reconocer lo que de valioso haya podido haber en mi trabajo y por haberme entregado las palabras finales de un relato que dé unidad a los retazos de mi vida de profesor.