Creo que el uso de las normas ortográficas por los alumnos de ESO tiene que ver, sobre todo, con la actitud. Es decir, con el aprecio que puedan tener hacia aquello que escriben. Me refiero a la ortografía del vocabulario habitual. ¿Cuántas veces no habrán oído las reglas? ¿Cuántas veces no habrán visto las palabras escritas? Y sin embargo, nuestros jóvenes no las aplican. O las aplican unas veces sí y otras no. Eso quiere decir, no que no sepan las reglas, sino que nos les importa demasiado lo que escriben.

La escritura en el blog puede ayudar a cambiar esta actitud. A veces advierto señales de ello: preguntan cómo se escribe tal o cual palabra, escriben previamente el texto en Word para controlar la ortografía, preguntan por qué algunas palabras mal escritas o mal acentuadas no han sido señaladas por el corrector ortográfico, aceptan corregir su texto antes de publicarlo…
Dos son, según creo, los factores que intervienen en una mayor disposición hacia el cuidado de la ortografía de los propios textos: 1) el hecho de que los textos sean públicos; 2) el uso del procesador de textos, que facilita el trabajo de revisión.

Hoy, en relación con la composición de relatos, he introducido la ortografía de los diálogos. E incluso me he atrevido a proponerles que diferencien entre guión y raya usando para ésta Bloq Num y Alt + o151. Pues han empezado a aplicar la norma. Veremos con qué resultado.