He emigrado de Zoomblog a Blogger. Sin uno quiere irse a Blogger desde otro servicio, ha de saber que no puede importar sus posts. Zoomblog me permite exportar, pero el archivo que se genera no puedo llevármelo a Blogger (o no soy capaz de hacerlo). Así que he perdido por el camino todos los posts desde el 9 de abril 2005, fecha en que escribí el primer post en Darle a la lengua.

Esto también tiene sus ventajas. Ayuda a aceptar que buena parte de lo que posteamos no vale la pena conservarlo. Incluso constatamos que no valió la pena escribirlo. Incluso nos podemos preguntar cómo es que nos pareció tan importante en su momento. Igual que cuando nos cambiamos de casa: nos vemos obligados a preguntarnos por el valor de tantas cosas inútiles como atesorábamos.