(Este post es continuación de este otro)
Tanto en PIRLS como en PISA se considera que los lectores leen de formas diferentes según la finalidad de la lectura. Uno de estas formas de leer es localizar y extraer información. Se podría considerar que este aspecto de la comprensión requiere una actividad cognitiva de nivel bajo si se compara con otros, como la realización de inferencias, el desarrollo de una interpretación del texto o la evaluación del contenido y/o la forma. Probablemente, sea así en general. Pero no hay que dejarse engañar. Cuando preparamos cuestiones sobre los textos en la Caza del tesoro, no podemos menospreciar este proceso.

Daré varias razones:

  • Tanto en PIRLS como en PISA se considera que todos los procesos que intervienen en la comprensión han de ser enseñados y evaluados en todos los niveles educativos: no se enseña primero a extraer información y en años posteriores a evaluar un texto, sino que son aprendizajes que van juntos, pues obedecen a necesidades de lectura diferentes, pero que se dan en todos los niveles educativos.
  • Localizar y extraer información es una operación que puede tener mayor o menor dificultad según diversas variables: en las preguntas se pueden emplear las mismas palabras que las que el alumno encontrará en el texto, pero ambién se pueden usar sinónimos, lo que dificulta más establecer conexiones entre la pregunta y la información del texto; la localización de información puede darse en una sola oración, pero también es posible que se deban explorar dos o más oraciones o incluso varios párrafos, con lo que se dificulta el proceso.
  • No es infrecuente que la exploración del texto para localizar y extraer información relevante requiera una comprensión general del texto, o al menos saber moverse con cierta familiaridad por la clase de texto en cuestión.

La conclusión es que no se deben despreciar las preguntas relacionadas con este proceso, pues la operación puede llegar a entrañar cierta dificultad.
Voy a poner un ejemplo. Supongamos que estoy trabajando con un texto que incluye este párrafo:

Las raíces históricas de la Unión Europea se remontan a la Segunda Guerra Mundial. La idea surgió de la determinación de los europeos de evitar que volvieran a producirse matanzas y destrucciones. En sus primeros años, la formaban seis países y la cooperación entre ellos se ceñía fundamentalmente a temas comerciales y económicos. Hoy en día, la UE comprende 25 países y 450 millones de personas y se ocupa de una amplia gama de cuestiones que afectan de manera directa a nuestra vida diaria.

Y quiero que identifiquen la información sobre el origen de la idea de construir la Unión Europea. Si hago la pregunta de este modo: “¿Cuándo surge la idea de construir la Unión Europea?”, obligo a los alumnos a reparar en el significado de las expresiones “raíces históricas” y “se remontan”, y a relacionar “la idea” no sólo con la oración en que aparecen estas palabras sino con la oración anterior. Y si luego pregunto: “¿Por qué los europeos estaban interesados en construir esta Unión?”, estoy pidiendo que se caiga en la cuenta de que la expresión “La idea surgió de la determinación…” encierra una idea de causa. Hacer todo esto no es nada fácil en determinados niveles educativos, como experimentamos a diario.

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