buñuel

 

Palacio de hielo

Los charcos formaban un dominó decapitado de edificios de los que uno es el torreón que me contaron en la infancia de una sola ventana tan alta como los ojos de madre cuando se inclinan sobre la cuna.

Cerca de la puerta pende un ahorcado que se balancea sobre el abismo cercado de eternidad, aullando de espacio. Soy yo. Es mi esqueleto del que ya no quedan sino los ojos. Tan pronto me sonríen, tan pronto me bizquean, tan pronto SE ME VAN A COMER UNA MIGA DE PAN EN EL INTERIOR DEL CEREBRO. La ventana se abre y aparece una dama que se da polisoir en las uñas. Cuando las considera suficientemente afiladas me saca los ojos y los arroja a la calle.

Quedan mis órbitas solas sin mirada, sin deseos, sin mar, sin polluelos, sin nada.

Una enfermera viene a sentarse a mi lado en la mesa del café. Despliega un periódico de 1856 y lee con voz emocionada:

“Cuando los soldados de Napoleón entraron en Zaragoza en la VIL ZARAGOZA, no encontraron más que viento por las desiertas calles. Sólo en un charco croaban los ojos de Luis Buñuel. Los soldados de Napoleón los remataron a bayonetazos.”

Fuente: Agustín Sánchez Vidal (1982): Luis Buñuel. Obra literaria. Zaragoza: Ediciones del Heraldo de Aragón, pp. 141)

Con ocasión del 30 aniversario de la muerte de Luis Buñuel,  los medios de comunicación nos han llevado de nuevo hasta la obra y la vida de este hombre tan fascinante. Hemos vuelto a recordar sus películas, hemos disfrutado con entrevistas que no conocíamos o teníamos olvidadas, hemos recordado divertidos pasajes de sus memorias El último suspiro, hemos vuelto a leer acerca de su camaradería con Federico García Lorca, Salvador Dalí, Pepín Bello, etc. en el Madrid vanguardista de los años 20, y hasta hemos podido recordar el gesto subversivo que tuvo como víctima a Juan Ramón Jiménez y “su fácil y malintencionado Platero y yo, el burro menos burro, el burro más odioso con que nos hemos tropezado”.

Una vez más, ha sido Twitter el medio que nos ha permitido rebuscar entre la enorme cantidad de informaciones y encontrar documentos muy valiosos. También hemos podido constatar la importancia que se le ha dado en México a esta conmemoración, como testimonian las cuentas de @conaculta, @imcine , @cinegarage, etc.

Naturalmente, se ha homenajeado a quienes muchos consideran uno de los directores de cine más importantes del mundo, pero no se ha hecho referencia –o yo no me he enterado– al Buñuel escritor, que a juicio de algunos tiene una gran importancia para conocer el ambiente literario de los años 20 y 30 en España.

Agustín Sánchez Vidal, en la Introducción a Luis Buñuel. Obra literaria, se refiere a la importancia del Buñuel escritor de la década de los años 20 y 30 con estas palabras:

Buñuel presta una mantenida atención y fidelidad a Ramón Gómez de la Serna, lo más parecido que había en España al vanguardismo, para picotear fugazmente en lo menos caduco del ultraísmo, pasar, esquivándolo limpiamente, por encima de neopopularismos, neogongorismos y casticismos de toda laya y se sitúa en primera línea del surrealismo hasta reconducir la situación a favor de este movimiento, del que aparece como valedor y catalizador en relación con el grupo de la Residencia de Estudiantes. En resumen, y enunciado de manera más lineal y simplista, si alguien se propusiera demostrar la autonomía de la trayectoria del vanguardismo español con respecto a prácticas más retardatarias, como las ya citadas, soñaría con recomponer un retrato robot que vendría a coincidir en gran parte con la obra de Luis Buñuel.

Sánchez Vidal afirma también que, de haberse publicado en 1927, como Buñuel tenía proyectado, su libro de poemas y narraciones, que iba a llevar el título de Un perro andaluz, “hubiera supuesto una auténtica bomba por su inequívoca apuesta por un surrealismo sin concesiones”.

El texto que encabeza este post, procedente del citado libro nunca publicado, debería formar parte de cualquier antología del surrealismo literario.