refranero (mexicano

En otro post, Quien da razón del camino es porque andado lo tiene, hice referencia a una secuencia didáctica sobre el Refranero mexicano en colaboración con la profesora del Tecnológico de Monterrey (México) Robertha Leal-Isida.

Esta secuencia va a ser publicada en la Editorial Digital del Tecnológico de Monterrey. Por ello nos hemos puesto a revisarla. En la parte de la secuencia dirigida al profesorado, una de las revisiones  necesaria es aclarar que el refrán se ha de considerar como una forma muy peculiar de discurso argumentativo.

En este post, caracterizaré el refrán como discurso argumentativo e indicaré algunas sugerencias didácticas derivadas de esta caracterización.

 ¿Qué es argumentar?

Una argumentación es “una operación que se apoya sobre un enunciado asegurado (aceptado) –el argumento– para llegar a un enunciado menos asegurado (menos aceptable) –la conclusión. Argumentar es dirigir a un interlocutor un argumento, es decir, una buena razón para hacerle admitir una conclusión e incitarlo a adoptar los comportamientos adecuados.” (Plantin, Christian (1998): La argumentación. Barcelona: Ariel, pág. 39.)

La relación argumento-conclusión se puede formular bajo la forma de dos enunciados relacionados por un conector:

A, por consiguiente (así pues, de ahí…) B

B, puesto que (porque, pues…) A

En la argumentación común (es decir, no especializada), el argumento consiste en una creencia que se presenta como compartida por el interlocutor. La conclusión que se sigue de este argumento permite transferir a […] nuevas situaciones, saberes, creencias o comportamientos probados […] Ayuda a construir una respuesta a tres tipos de preguntas “ (Plantin, op. cit. Pág. 41):

a) ¿Qué debemos creer? ¿Debemos creer esto?

b) ¿Qué debemos hacer? ¿Debemos hacer esto?

c) ¿Qué tenemos que pensar de esto? ¿Es hermoso, está bien?

La respuesta que se busca en a) se refiere al conocimiento del destinatario: la argumentación tiene la finalidad de modificarlo o reafirmarlo.

La respuesta a las preguntas de b) se refieren a la conducta del interlocutor: la argumentación busca que este actúe de un determinado modo.

Finalmente, la respuesta a las preguntas de c) atañe a la valoración de las cosas en relación con lo bueno, lo bello, lo útil, etc.

El refrán, una argumentación entimemática

La argumentación de los refranes es generalmente entimemática. Un entimema es una argumentación en la que se ha suprimido alguna de las premisas o la conclusión, por considerarse obvias o implícitas en el enunciado. En algunos refranes se suprime el argumento, por considerarse consabido y aceptado; en otros, es la conclusión lo que falta y solo se sugiere. Y en la mayoría lo que falta, además, es otro elemento fundamental de la argumentación: la verdad general en la que se basa el argumento, que se considera unánimemente aceptada en la comunidad de habla. (En el modelo de esquema argumentativo de E. Toulmin, esta verdad general que permite pasar del argumento a la conclusión se denomina “ley de paso”.)

Por ejemplo, en

 A cáscara blanda, todos le encajan la uña

 el  refrán, que presenta una modalidad enunciativa,  es el argumento: la cáscara blanda representa metafóricamente un carácter débil, un temperamento blando, una conducta poco firme, y se presenta como una verdad comúnmente admitida: es preferible comportarse con dureza, pues de este modo se evita sufrir daño por parte de los demás (que a uno le encajen la uña).

La conclusión que se sigue (y que está solo sugerida) es la justificación de una actitud de dureza, o el consejo de actuar firmemente. La verdad general que justifica la relación argumentativa, implícita en la estructura argumentativa del refrán, es la valoración positiva de la firmeza frente a la debilidad en las relaciones entre las personas.

Cuando el refrán presenta la forma de modalidad imperativa, ha de entenderse como la conclusión a la que se llega a partir de un argumento, implícito, que hay que inferir.

 Sugerencias didácticas

 

Sin título

En el Centro Virtual Cervantes tenemos disponibles un Refranero multilingüe con un buscador que permite seleccionar refranes por temas. Usando este refranero se pueden proponer estas actividades relacionadas con el carácter argumentativo de los refranes:

a) Dado un corpus de refranes no muy amplio, distinguir si el refrán presenta la modalidad enunciativa –y, por tanto, afirma o niega algo exponiendo una verdad (supuestamente) aceptada por todos –o la modalidad imperativa.

b) Elegir uno o varios refranes con modalidad enunciativa e inferir cuál puede ser la conclusión (para ello hay que descifrar su significado metafórico e imaginar en qué situación se usa y con qué finalidad).

c) Elegir uno o varios refranes con modalidad imperativa e inferir en qué argumento implícito se basa esta conclusión (para ello hay que descifrar, igualmente su significado metafórico e imaginar en qué situación se usa y con qué finalidad).

 Ver otras sugerencias para trabajar con el Refranero multilingüe en mi web personal.