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Al elaborar el Plan de Lectura de Centro es decisivo distinguir las diferentes prácticas de lectura y sus diferentes finalidades:

  • Leer para aprender en todas las asignaturas
  • Leer para aprender a leer.
  • Leer para aprender a disfrutar de la lectura.

La lectura es, en todas las asignaturas, un medio para construir y para comunicar conocimientos. En este ámbito, se leen textos destinados a enseñar, pero también se pueden utilizar otras fuentes: prensa, webs de organismos e instituciones públicas o privados, artículos de divulgación, documentales, libros de carácter informativo destinados a niños y jóvenes, etc. La lectura tiene aquí una finalidad muy definida que le da sentido.

Algo muy diferente es lo que ocurre en las clases de lengua y de literatura: en este ámbito se lee para aprender a leer con la complejidad propia de cada nivel educativo. Son actividades características de estas clases la identificación del tema, la búsqueda de las ideas principales, el reconocimiento de la estructura del texto y las relaciones entre los componentes, la inferencia de la actitud a partir de la forma de usar la lengua, la interpretación o comentario de textos literarios… La clase de lengua y de literatura es el lugar donde se enseñan explícitamente determinadas habilidades y estrategias de lectura.

Finalmente, otro ámbito importante para la formación de lectores es el de la lectura personal y libre. Los planes de fomento de la lectura en los centros educativos privilegian muchas veces este ámbito con actividades tanto de aula como impulsadas y coordinadas desde la biblioteca escolar; pero, como ya se ha indicado, no es el único tipo de lectura en el que se debe intervenir.

En el trabajo Leer en el centro escolar, concebido como una guía para elaborar el Plan Lector de Centro, analizamos estas diversas prácticas de lectura y se dan criterios para trabajar con ellas.