No hay que darle a los alumnos la impresión de que la lectura es una obligación. Ése es uno de los grandes errores de la enseñanza hoy en día. La literatura no se enseña ni se aprende, se descubre.

Lo ha afirmado la novelista Ana María Matute en un encuentro con unos 400 estudiantes de bachillerato.

Hace muchos años que defiendo esta idea: lo más que podemos hacer los profesores de literatura es ayudar a descubrirla. Y me gusta también recopilar, como argumentos de autoridad, afirmaciones de escritores y académicos ilustres relacionadas con esta idea.

Por ejemplo:

Un curso de literatura no debería ser mucho más que una buena guía de lecturas. (Gabriel García Márquez)

Yo creo sentir la poesía y creo no haberla enseñado; no he enseñado el amor de tal texto, de tal otro: he enseñado a mis estudiantes a que quieran la literatura, a que vean en la literatura una forma de felicidad (Jorge Luis Borges)

Un buen poema es como una buena casa: con alguna instrucción previa, todos podemos comprobar si los materiales son de calidad, si están acertadamente utilizados, si la distribución es cómoda: pero otra cosa es que nos guste la idea de vivir ahí. (Francisco Rico)