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Aunque frecuento la página de José Antonio Millán, aún no había leído el artículo La lectura y la sociedad del conocimiento: lo acabo de leer por la referencia que he encontrado en el trabajo de César Coll “Lectura y alfabetismo en la sociedad de la información”.Lo que más me ha interesado de este artículo es la idea con que se abre el texto: en la sociedad digital son necesarias habilidades avanzadas de lectura para poder recorrer, integrar y asimilar la colosal acumulación de datos que Internet pone están a nuestra disposición:

“El desarrollo humano no avanza en zigzag ni a saltos, sino que normalmente construye sobre lo anterior. La lucha por comprender y utilizar las nuevas tecnologías digitales exige muchas cosas nuevas, sí; pero presupone las antiguas. Y la más importante de ellas es la lectura.

Esta idea es clave para abordar los retos el alfabetismo tal como se entiende en la cultura digital. Cabe el riesgo de que la obsesión por la alfabetización en TIC y por la atención a las exigencias de las nuevas formas de lectura propias de los nuevos entornos y medios de comunicación acabe por hacernos olvidar que en la base misma de este nuevo concepto de alfabetismo están las competencias complejas de lectura. Éstas, según J. A. Millán, sólo se pueden desarrollar satisfactoriamente mediante la lectura de libros, revistas, periódicos, catálogo, etc. Si bien podría pensarse que la proliferación de equipos informáticos con acceso a la red puede bastar para suministrar motivos de práctica lectora, y materiales para ejercerla, no es así. La lectura a través de la red, puntualiza Millán, está por lo general al servicio de la búsqueda de datos, de asimilación de informaciones breves. Nadie lee una novela extensa, un ensayo largo en pantalla (entre otras cosas, porque es muchísimo más incómodo). Y la lectura detenida y extensa es la que más forma los hábitos lectores, los automatismos y las capacidades de una extracción eficiente de información. Para educar en la lectura siguen siendo necesarios los libros.

El medio digital no sustituye, pues a los libros, sino que será la educación en la multiplicidad de los soportes y modalidades de la información lo que les va a permitir a nuestros alumnos aprender a moverse en un medio como el digital, extremadamente variado y flexible. Además, la educación escolar de hoy —con el apoyo de los libros de texto y materiales complementarios— ha de intentar también proporcionar herramientas para la interpretación de los gráficos, esquemas y yuxtaposición de imágenes, pues ello resulta de especial utilidad para manejarse en un medio mixto como el que supone la Web. Sin el desarrollo de las capacidades lectoras, nuestros ciudadanos acabarán accediendo a las redes sólo para comprar y bajarse canciones, para charlar y pescar un dato, pero carecerán de la habilidad de navegar con eficiencia y aprovechamiento los océanos de información. No sabrán utilizar sus contenidos y construir con ellos unos conocimientos que además luego puedan comunicar.

Este aspecto comunicativo del uso de Internet es fundamental para el autor del ensayo. A diferencia de los medios tradicionales, advierte, Internet es un canal que va de muchos hacia muchos: el ciudadano de la red es tanto un receptor, un usuario de informaciones, como un emisor, un creador de mensajes destinados o a una persona (correo electrónico), a un grupo (listas de distribución), o al público (webs, páginas personales). Pues bien, la práctica de la lectura no es sólo un entrenamiento para la comprensión, para la decodificación, sino la base más firme para la comunicación con otros. Y esto es así porque la lectura no solo ayuda a organizar nuestros mundos conceptuales y sensibles, sino que nos enseña a jerarquizar y organizar los conceptos que hemos construido para transmitírselos a otros.

Y esta importante reflexión termina del siguiente modo:

Ahora sabemos que quienes, desde el sistema educativo y las editoriales, desde los hogares y bibliotecas luchaban por la lectura, estaban también trabajando por la sociedad de la información y del conocimiento: antes de que existiera.
La sociedad en su conjunto tiene que defender la práctica extensa y gozosa de algo en lo que ya no nos jugamos sólo la pervivencia cultural, sino la entrada en la sociedad del mañana.

(La imagen está tomada de Nazif Topçuoglu)

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