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W. H. Auden, en el artículo “Leer”*, se pregunta “¿Cuál es la función del crítico?”. Y se responde:

 En lo que a mí respecta, puede prestarme uno o más de los siguientes servicios:

  1. Darme a conocer autores que hasta ese momento ignoraba.
  2. Convencerme de que he menospreciado a cierto autor p determinada obra por no haberla leído con suficiente cuidado.
  3. Mostrarme relaciones entre obras de distintas épocas y culturas que jamás habría descubierto por mí mismo porque no sé lo suficiente y jamás lo sabré.
  4. Ofrecerme una “lectura” de determinada obra que mejore mi comprensión de la misma.
  5. Arrojar luz sobre el proceso de “hacer” artístico.
  6. Arrojar luz sobre el arte de vivir, sobre la ciencia, la economía, la ética, la religión, etc.

De estos servicios, afirma Auden, los tres primeros requieren erudición, aunque puntualiza que “un erudito no es solamente aquel que posee un enorme caudal de conocimientos; ese conocimiento ha de ser valioso para los demás”. En cuanto a los tres últimos servicios, no requieren, un conocimiento superior, sino una mayor lucidez. “La lucidez de un crítico, señala, puede medirse por la novedad o importancia de sus preguntas, más allá de que uno pueda estar en desacuerdo con sus respuestas”

Auden concluye su reflexión de este modo: “Lo que enfáticamente n le pido a un crítico es que me diga lo que tengo que aprobar o desaprobar […] Que no busque imponerme su ley. La responsabilidad de lo que escojo leer es mía, y nadie en el mundo puede escoger por mí”.

George Steiner, en un ensayo que no logro localizar, compara la función del crítico y la del profesor de literatura. ¿Hay algún paralelismo entre lo que Auden le pide al crítico y lo que se ha de pedir a los profesores de literatura?

W, H. Auden: El arte de leer. Ensayos literarios. Barcelona, Debolsillo, 2013.

Fuente de la imagen:

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