Los premios  Espiral Edublogs se han convertido en la fiesta de los blogs educativos.

He pasado buena parte de la mañana pendiente de la retransmisión en directo del acto (se puede ver en diferido) y siguiendo la conversación por Twitter (#edublogsespiral), e incluso participando algunas veces en ella.

En 2007  formé parte parten del  jurado del I Premio y compartí mesa redonda con Tíscar Lara y Xavier Suñé en el acto de entrega. En esos momentos no sabíamos muy bien si estamos en el inicio de un cambio muy importante en las formas de comunicación en el aula, o en el inicio del declive de un movimiento en el que todavía estábamos involucrados muy pocos.

El tema de la mesa era la función educativa de los blogs y Tíscar afirmó que tras una etapa de celebración (de entusiasmo ante el potencial del blog como recurso educativo) entrábamos en un momento de reflexión sobre sus posibilidades, pero también sobre sus límites y  las diferentes funciones entre los blogs y los wikis.  (Todavía no se había producido la eclosión de las redes sociales.)

Cuatro años después podemos constatar que el potencial del blog y la creatividad del profesorado para adaptarlo a muy diversas necesidades han generado tantos ejemplos de buenas prácticas que ya podemos considerarlo como un recurso indispensable de la Escuela 2.0.

Los premiados, al recoger sus trofeos, se han referido a los blogs como medios para comunicar y para expresarse, para hacer visible el trabajo, para escribir y dar sentido a una escritura que es pública, para debatir y desarrollar el espíritu crítico, para aprender a usar con diversas finalidades (profesores y alumnos) muchos recursos TIC, para compartir lecturas, para llevar adelante proyectos entre diversos  centros, para hacer participar a los padres en la vida escolar, etc.

Todas las funciones de los blogs que se han señalado justifican que éstos se puedan consideren, no ya como una herramienta para la enseñanza de los contenidos curriculares, sino como un entorno de comunicación y de aprendizaje activo de competencias básicas relacionadas como la comunicación lingüística, la iniciativa personal, la competencia social y ciudadana, la competencia en aprender a aprender… y, por supuesto, con la competencia digital.