Eric DookerFuente de la imagen: http://www.drooker.com/prints.html

 Afirma Emilia Ferreiro en una entrevista que se puede leer en el portal de la OEI:

Si alfabetizar no es introducir en la cultura escrita del tiempo que vivimos, no se entiende cuál es la función de la escuela. Y el tiempo que vivimos es tiempo de Internet.

Con esta afirmación se sostiene que la alfabetización –la enseñanza de las prácticas sociales de la lectura y de la escritura– incluye el uso de Internet para obtener información y utilizarla con diversos fines, para elaborar contenidos, comunicarlos y compartirlos.

Así, el término “alfabetización” no requiere de adjetivo alguno, pues cualquiera de ellos –digital, informacional, mediática, etc.– introduce restricciones y equívocos.

Este modo de entender la alfabetización –que incluye las prácticas verbales de la cultura digital– sirve para entender de forma cabal el lugar de las TIC en la educación: no hablamos –o no sólo– de herramientas para hacer más fácil, más entretenido, menos árido…– el aprendizaje; las TIC son antes que nada fuentes de información imprescindibles, medios para representar el conocimiento y comunicarlo, espacios para interactuar y para compartir.

Los objetivos de la alfabetización así entendida son demasiado ambiciosos para circunscribirlos al ámbito de una determinada materia escolar: educar hoy en la cultura escrita es responsabilidad de todas las áreas y materias del currículo. Y estos objetivos no se pueden conseguir si no se cumplen estos requisitos básicos:

  • Usar la Red como fuente de información en el aprendizaje.
  • Usar los medios de representación y de comunicación del conocimiento que la Red proporciona.
  • Usar la Red como espacio para el intercambio y el debate, para el desarrollo de proyectos compartidos.

De esto hablaré el próximo jueves en el curso  Hizkuntzen irakaskuntza eta gaitasun digitala , en Donostia, dentro de los Cursos de Verano de la Universidad del País Vasco.