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Suelo recurrir a Hot Potatoes para preparar ejercicios de reflexión gramatical y de ortografía. Conozco sus limitaciones, aunque sé que no le saco el partido suficiente.

Observo que esta herramienta se usa preferentemente para repasar y/o evaluar conocimientos sobre la lengua, sobre procedimientos retóricos, sobre historia literaria… Son ejercicios que pueden ser útiles, aunque a muchos de ellos les veo una pega fundamental: no ponen en cuestión un modelo de enseñanza basado en la transmisión de conocimientos. Los ejercicios con Hot Potatoes sirven, dentro de este modelo, para “decir” conocimientos, no para construirlos.

Aun sin dedeñar completamente este papel, yo prefiero indagar las posibilidades de Hot Potates para la reflexión sobre la lengua, es decir, como instrumento que ayude a los alumnos a “mirar” las formas lingüísticas, a manipularlas, a tomar conciencia de algunos mecanismos de la lengua…

Algunos ejemplos de este uso, mas “constructivista”, creo que se puede observar en dos secuencias didácticas que he publicado en El Tinglado: Cómo funciona la oración: el sujeto y Gramática de los titulares de prensa. El sujeto.

Veo que también se usa para hacer ejercicios de comprensión lectora. pero estamos en lo mismo. Los que veo tienen más la función de comprobar si se saben extraer informaciones del texto, cuando lo que necesitamos son actividades para enseñar a construir los significados.

En fin, hay que seguir explorando.