Libros de fácil lectura

Quienes tenemos alguna experiencia en la enseñanza con niños y jóvenes adscritos a algún programa de atención a alumnos con retrasos en su educación y con riesgo de no obtener el graduado escolar (programas de compensatoria, de diversificación curricular…) conocemos las dificultades para trabajar con los textos incluidos en el material escolar estándar, o con los procedentes de otras fuentes, como periódicos, portales educativos, webs institucionales. Si queremos que nuestros alumnos aprendan a procesar informaciones y a transformarlas en conocimientos, es decir, si queremos que progresen en su aprendizaje mediante la lectura de textos, nos vemos obligados a adaptar los textos reales procedentes de diversas fuentes o crear textos totalmente nuevos a partir de los ya existentes.

¿Qué criterios usar para hacer estas adaptaciones? A partir de los conocimientos disponibles de lingüística textual y de las explicaciones de la psicología cognitiva sobre las dificultades de alumnos para procesar la información se pueden establecer algunas pautas:

  • Facilitar la identificación del tema y subtemas, mediante la referencia explícita a aquello de lo que se habla en cada momento.
  • Facilitar a los lectores seguir el hilo del discurso usando procedimientos claros de repetición y sustitución de palabras y significados ya aparecidos en un enunciado anterior.
  • Usar los marcadores discursivos que faciliten al lector relacionar partes del texto, sobre todo para expresar las relaciones de contraste y causa-consecuencia.
  • Estructurar claramente el texto de modo que el lector perciba sus partes y las relaciones que hay entre ellas.
  • Evitar la densidad informativa de cada enunciado.

Preocupado por estas cuestiones, me ha llamado la atención una entrada del blog Cuaderno Intercultural con el título “Lecturabilidad y legibilidad, dos aliadas de la comprensión lectora” (blog al que he llegado vía JRamón ELE) en el que se incluyen numerosos enlaces que he ido siguiendo con mucho interés. Entre ellos, recomiendo seguir, antes que nada, el que lleva al blog Addenda et corrigenda donde se proporciona información muy detallada sobre asociaciones, instituciones y grupos de trabajo que se preocupan de facilitar el acceso a la lectura y promover la alfabetización. Destacaré dos documentos imprescindible para adentrarse en este tema:

Gracias a estos dos blogs que he citado más arriba he conocido, por ejemplo, las investigaciones sobre “lectura fácil” que se llevan a cabo en el Grupo UAM Fácil Lectura, así como el proyecto extremeño Vive la Fácil Lectura.

¿Quiénes son los destinatarios de los textos que siguen las directrices de “lectura fácil”? Adenda et corrigenda, siguiendo los documentos que se acaban de citar, los señala:

  • Personas con minusvalías o disfunciones que tienen una necesidad intrínseca de productos de LF: discapacitados mentales de diverso grado; disléxicos; personas con trastornos de concentración, motrices y de percepción; autistas; sordos de nacimiento o con sordera precoz; sordos-ciegos; afásicos; personas de edad avanzada o parcialmente seniles.
  • Lectores con suficiencia lingüística (en la lengua oficial o predominante) y/o habilidades lectoras transitoriamente limitadas: inmigrantes recientes y otros hablantes de lengua no nativa; analfabetos funcionales y personas en desventaja educativa, y niños.

De acuerdo con las necesidades de sus destinatarios, las características generales que han de tener los documentos, según las directrices sobre “lectura fácil”, son:

  • utilizar un lenguaje simple y directo
  • expresar una sola idea por frase
  • evitar los tecnicismos, las abreviaturas y las iniciales
  • estructurar el texto de manera clara y coherente

También se aconseja que todas las ideas, vocablos, oraciones o frases innecesarias deberán evitarse o suprimirse: Y también que, al escribir sobre conceptos abstractos, se eviten los términos abstractos, y que, en caso de no poder evitarlo, se ilustren con ejemplos concretos.

Una advertencia muy importante es ésta: “El hecho de utilizar un lenguaje sencillo y directo al escribir no implica que éste sea infantil o simplista. La mayor parte de la información va dirigida a lectores adultos, por lo que su redacción y presentación deben ser apropiadas a la edad” (Directrices de la ILSMH).

Además de estas recomendaciones, que se refieren a los contenidos y al lenguaje utilizado, otras refieren al modo de presentar la información con el apoyo de fotografías, gráficos, símbolos…

Un manual muy claro y bien presentado sobre cómo elaborar textos de lectura fácil es el que proporciona el Centro de Recuperación de Personas con Discapacidad Física de Albacete. (http://www.crmfalbacete.org/recursosbajocoste/facillectura).

Espero que estas informaciones despierten en quienes desconocían estos temas el mismo interés que yo ahora mismo tengo por ellos.