Poesía española. Antoogía

Mientras escribía hace unas semanas el post “Algunos problemas de la enseñanza de la literatura: un caso sintomático” recordé el libro del profesor y crítico Miguel García-Posada Acelerado sueño. Memoria de los poetas del 27. Y he vuelto a él.

En la Presentación del libro hay algunas ideas muy útiles para la enseñanza de la literatura:

  • El término “generación” es inapropiado para referirse a este grupo poético, pues perteneció a una generación en la que también hay que incluir a otros muchos escritores, pintores, escultores, músicos y musicólogos, sin olvidarnos del director de cine Luis Buñuel. García-Posada aboga pues por distinguir entre “generación del 27” y “grupo del 27”. Y, aunque admite que el rótulo de “generación del 27” será difícil de mover, considera conveniente matizar su significado.
  • La nómina del grupo del 27 corresponde a los poetas que figuran  en la primera edición de la antología que publicó Gerardo Diego en 1932. “Los poetas del grupo del 27 son los que ellos quisieron que fueran. No tiene sentido tratar de ampliar el corpus”.
  • El homenaje a Góngora, celebrado en 1927, “fue importante, más no tanto como para rotularlos y encuadrarlos históricamente”. Dámaso Alonso, que fue quien propuso esta fecha como seña de identidad del grupo, “sirvió la fórmula en pulida bandeja a los manualistas, que la enarbolaron enseguida, felices de poseer ya fechas y generaciones armónicamente enlazadas”.
  • El grupo del 27 perteneció a un periodo histórico, el periodo del vanguardismo (1918-1936).

Considero que estas ideas  constituyen criterios fundamentales para replantear la enseñanza de la literatura española en castellano del primer tercio del siglo XX.