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Para las actividades de reflexión sobre la lengua siempre me han atraído determinadas clases de enunciados que, por una parte, tienen un valor comunicativo (es decir, no son falsos enunciados, creados ad hoc para las actividades de gramática), y, por otra,  son muy manejables por su  extrema brevedad. Me refiero a  los titulares de prensa, a los versos iniciales de las canciones de tipo popular, a las greguerías, a los haikus, a los refranes, etc.

En diferentes trabajos he mostrado las posibilidades que tienen estas clases de textos para abordar la reflexión sobre la lengua con un enfoque funcional, es decir, no con el afán de identificar y describir las formas lingüísticas, sino para tomar conciencia del papel que tienen en la construcción del enunciado y en la comunicación de ideas, sentimientos, deseos, etc. Con este enfoque, los textos no se toman como excusa para trabajar con las formas lingüísticas que correspondan a determinada lección gramática, sino que la mirada se dirige a aquellas formas que son relevantes en los textos a los que pertenecen.

Pondré ejemplos de aspectos gramaticales que son relevantes en las clases de textos que he mencionado:

  • Titulares de prensa: distintos esquemas sintácticos para expresar un mismo esquema semántico.
  • Canciones de tipo popular: la deixis personal en relación con el “yo” y el “tú” poéticos”.
  • Gregrerías: las formas sintácticas de la imagen (comparación y metáfora).
  • Haikus: estilo nominal frente a estilo verbal.

¿Y qué ocurre con los refranes? Con esta clase de texto no había trabajado todavía, con excepción de unas ideas que sugerí en un post de El blog de Leer.es. Ahora tengo ocasión de profundizar en ello, pues estoy elaborando una secuencia didáctica destinada a un curso que impartiré en diciembre en el Tecnológico de Monterrey, en México.

El eje de esta secuencia didáctica es la composición de un comentario explicativo a un pequeño número de refranes.  En el comentario se ha de hacer referencia a estos aspectos del refrán:

  • Contenido: acto de habla que representa, sentido del refrán (más allá de su significado literal, qué se quiere decir con él) y tipo de situación en la que es pertinente usarlo.
  • Forma: características lingüísticas relevantes desde un punto de vista funcional.

Para componer este comentario explicativo  será necesario conocer las características del refrán. En este contexto, la reflexión sobre la lengua –el reconocimiento de formas lingüísticas, su contraste, la transformación de unos esquemas sintácticos en otros, el uso de un metalenguaje, etc.- se convierte en relevante.

Pero además, habrá que trabajar con modelos del comentario explicativo –hay una larga tradición en este género textual-, que serán objeto de análisis para que los alumnos conozcan sus características en cuanto a la adecuación, coherencia y cohesión, y así puedan tomarlos como guía para componer sus propios comentarios.

En estos momentos estoy elaborando un corpus de refranes, a partir del Refranero mexicano, que me sirva de base para el trabajo, y analizando los refranes del corpus con el fin de determinar qué aspectos gramaticales son los relevantes.

De un modo provisional, parece que la secuencia didáctica tendrá que incorporar actividades de reflexión sobre la lengua centrados en:

  • Las formas de la exhortación, en relación con los actos de habla directivos (consejos, advertencias, instrucciones…).
  • Las construcciones tematizadas o topicalizadas como “De borracho que hace alarde de valiente, se ríe la gente” .
  • Oraciones causales explicativas, mediante las que el hablante justifica los consejos, instrucciones, deseos…, expresados en la oración principal: “Cuídate de los buenos, que los malos ya están señalados”.
  • Diferentes posibilidades para expresar la condición: “si la cáscara es blanda, todos le meten la uña”, pero también: “todo cabe en un costal, sabiéndolo acomodar”, y “ Cuando uno está de desgracia, hasta los perros lo mean”.
  • Formas sintácticas para contraponer ideas:  “El hombre no ha de ser de dichos, sino de hechos”;  “Hay casas que ni humean, y por dentro están que arden”; “Viste bien en la ciudad; en tu pueblo, como quieras”.

No es más que una exploración inicial, aunque ya se entrevén algunas vías de trabajo.

Lo decisivo ahora será diseñar las actividades y darles sentido, no sólo  en relación con la clase de texto que se examina, sino también con los objetivos globales de la secuencia didáctica.