Teaching

Una característica de nuestro sistema educativo ha sido la falta de una formación profesional de los docentes, al menos en Secundaria, pues el ya desaparecido CAP –del que he sido profesor durante muchos años- no podía cumplir ese papel. En el mejor de los casos, abría algunas vías de reflexión, señalaba algunas lecturas que podían iniciar al futuro profesor en los problemas centrales de la didáctica específica de un área curricular, permitía observar alguna buena práctica, etc.

La puesta en marcha del Máster de Secundaria significa el comienzo –para esta etapa educativa- de un plan de formación profesional para docentes. ¿Qué retos tiene por delante?

Las exigencias de la alfabetización son hoy muy altas (es una de las conclusiones que se desprenden de la lectura de los artículos recogidos en la sección Con firma del Centro Virtual “Leer,es), y no pueden ser alcanzadas sin la contribución de todas las áreas del currículo. Por ello, uno de los principales objetivos del máster debería ser proporcionar recursos y conocimientos, a los docentes de todas las áreas, para enseñar a ”leer para aprender”.

En relación con los objetivos anteriores, y puesto que actualmente el acceso a la información se produce principalmente en Internet, el Máster debería enseñar a los futuros docentes a integrar en los procesos de enseñanza-aprendizaje la lectura en la Red, lo que implica saber buscar, seleccionar, contrastar, valorar y usar interactivamente la información. Y también saber clasificarla, describirla y compartirla. En definitiva, el objetivo general de la alfabetización implica saber acceder a las nuevas formas de lectura y de escritura en entornos digitales.

Ya en el terreno del área de Lengua y Literatura, el Máster tendría que contribuir a terminar con la aberración que supone hacer de los alumnos “gramáticos a palos”, según feliz término del escritor Luis Landero. Cuando yo empecé a dar clase, al finales de los 70, la formación del profesorado de lengua se concebía fundamentalmente como una actualización en los conocimientos gramaticales y como introducción a los métodos de análisis gramatical fundamentados en el estructuralismo. ¡Qué modernos nos hacíamos en aquellos cursos de verano! Pronto nos dimos cuenta algunos de que todos nuestros conocimientos sobre la lengua eran realmente muy importantes, pero no para trasladarlos a los alumnos y hacer de ellos “gramáticos a palos”, sino para reflexionar sobre cómo enseñarles a reflexionar sobre los usos lingüísticos para convertirse en usuarios de la lengua más consciente, y, por tanto, con más recursos para leer y escribir mejor.

El Máster de Secundaria no debería incidir en los mismos errores: la gramática –de la oración o del texto- no debe ser aprendida, memorizada, tragada y luego vomitada en exámenes absurdos. Reflexión sobre la lengua, sí; pero en la medida en que se necesite para leer, escribir, hablar y escuchar con más recursos y de un modo más consciente. Reflexión sobre la lengua, sí; pero para saber usar los diccionarios, los manuales de estilo, las gramáticas normativas…

Volviendo al conjunto de las áreas, un reto del Máster es fomentar metodologías coherentes con una concepción del aprendizaje basada en la actividad del alumno. Y no basta con hablar de ellas, sino que hay que ponerlas en práctica en el propio Máster. Si creemos que hay que superar el modelo de clase magistral y de transmisión de conocimientos, habrá que predicar con el ejemplo. Y nos es fácil.

Y para terminar (pues el post se alarga indebidamente), el Máster tendría que servir –y esto es fundamental- para que los futuros profesores, ahora en formación, comiencen a considerar que su profesionalización ha de estar fundamentada en la reflexión sobre la práctica educativa. Y que un aspecto básico de ella es la capacidad para hacer propuestas de trabajo y para tomar decisiones más allá de la tiranía de los libros de textos.