La aparición de un nuevo medio de comunicación en Internet nos obliga no sólo a aprender a usarlo, sino a resituar los otros medios que veníamos usando.

Por ejemplo, en el ámbito de la educación, una de las funciones de los blogs era dar noticia de aplicaciones y recursos nuevos, de modo que las informaciones y las experiencias sobre usos educativos de las TIC se pudieran difundir y compartir. En mi formación como profesor usuario de TIC, esta función de los blog ha sido fundamental: y también he constatado que mis posts sobre herramientas y recursos han sido útiles a quienes se iniciaban más tarde que yo. Los blogs nos permitían a todos ser maestros y aprendices al mismo tiempo.

Ahora, esta función divulgadora la cumple Twitter, y también Facebook, aunque para un análisis detenido del recurso y, sobre todo, para indicar sus posibles usos educativos, sigue siendo insustituible el blog.

El uso de Twitter también obliga a compararlo con otras redes sociales, sobre todo con las de uso más extendido, como Facebook. Y también obliga a diferenciar los usos de las distintas redes de acuerdo con las características de cada medio. En mi caso, desde que uso Twitter no sé muy bien qué hacer en Facebook, aparte de ver qué hacen y dicen mis amigos, dejar algún comentario, generalmente destinado simplemente a mantener el contacto y de vez en cuando poner un enlace. Durante un tiempo he tenido integrada en Facebook, mi cuenta de Twitter, de modo que mi muro estaba nutrido fundamentalmente de mis tuits, lo que no me acababa de gustar, pues no me suenan del mismo modo cuando los veo en el fluir polifónico de Twitter y estancados como monólogo fragmentado en Facebook. Muchas veces borraba los tuits que aparecían en Facebook si me parecía que estaban demasiado descontextualizados, hasta que he acabado por desvincular las cuentas.

Mis inicios con Twitter

Me costó mucho darme cuenta de que Twitter no era un sitio para escribir posts de 140 caracteres. No veía otro papel que anotar breves mensajes, citas… para mostrarlos mediante un visor insertado en la barra lateral del blog. No iba más allá de ser un complemento del blog con una función indefinida.

Durante un tiempo me limitaba a poner citas literarias, por ir probando el medio, pero sin mucho entusiasmo, porque no lo entendía. Recibía en mi correo electrónico notificaciones de que personas que conocía y valoraba me seguían, y no sabía muy bien por qué, pues mi actividad prácticamente era inexistente, y yo no seguía a nadie, pues no acababa de entender cómo ni para qué hacerlo.

Sólo pude entender el potencial comunicativo de Twitter cuando supe de la existencia de programas cliente que permiten seguir las conversaciones en tiempo real. Descubrí TweetDeck , y esto me permitió observar las formas de interacción, las normas no escritas, la diferencia entre el Retweet y el Reply, la función de las menciones, la existencia de mensajes directos… Todo esto lo explica muy claramente Gregorio Toribio en su post Primeros pasos en Twitter También proporciona un buen tutorial el Departamento de Innovación y Sociedad del Conocimiento de la Diputación de Gipuzcoa

Para qué uso Twitter

Para mí Twitter es fundamentalmente un medio para aprender y para compartir informaciones. Esta función también es la más importante para las personas a las que sigo. Éstas, o se dedican a la docencia o a actividades directa o indirectamente relacionadas con ella. Aprendo mucho de las personas a las que sigo, y por ello también intento difundir las cosas de interés que encuentro en la Red (recursos, documentos, eventos…) o retuiteo lo que me parece relevante. Así pues, hago fundamentalmente un uso de Twitter con fines profesionales.

Dentro de esta orientación, también uso Twitter para informar de mis actividades profesionales: cursos de formación, conferencias, publicaciones… Trato de que esta información no se limite a hacer visible mi trabajo: intento que tenga algún interés para quienes me siguen.

A veces, y siempre con personas con quienes tengo confianza o de los que tengo la seguridad que van a entender mis guiños, me permito alguna broma, alguna ironía, siempre evitando el sarcasmo. Pero en general, evito este tipo de tuits, más por inseguridad que por convicción. Me lo paso bien siguiendo los divertidos intercambios que a veces se producen, pero trato de no intervenir ni entrometerme en las conversaciones de otros, a no ser que tenga la seguridad de que voy a ser bienvenido.

Lo que no hago en absoluto –he borrado muchos tuits antes de publicarlos por seguir este criterio- es opinar sobre temas políticos (reconozco que he incumplido esta norma en dos o tres ocasiones). Mi posición sobre esto es muy clara: quienes me siguen no lo hacen por cómo me posiciono en relación con los asuntos públicos, por conocer mis agudezas sobre los temas de actualidad política, por ser espectadores de mis entusiasmos o cabreos ante este o aquel gobernante… La verdad es que en esto me rijo por lo que veo en otros y no me gusta: exhibir sus opiniones sobre esto o aquello dentro de una comunidad cuyos lazos no son las ideas políticas compartidas, sino ciertas afinidades sobre la práctica educativa. Si no estás de acuerdo -o no del todo-, disentir parece una descortesía, y debatir de forma matizada es muy difícil con 140 caracteres. Lo más prudente es mantenerse al margen.

Qué me gusta y no me gusta de escribir en Twitter

Me gusta:

Buscar la expresión breve, tener que reescribir el enunciado recurriendo a sinónimos o a una sintaxis más simple para que se sujete a la constricción de los 140 caracteres. Y sin recurrir a las abreviaturas ni prescindiendo de los signos de puntuación (incluidas las comillas, cuando se precisen). Es un juego divertido. (Échale un vistazo a 15 consejos y trucos para crear mensajes en Twitter de 140 caracteres)

No me gusta:

No poder editar para corregir un tuit. Es sabido que en la lectura rápida de un texto pasan inadvertidos los errores, pues no fijamos la mirada en todos los caracteres. Una vez publicado el texto, me da mucha rabia darme cuenta de la falta. Y entonces, como no puedo editar para corregir, elimino el tuit. Supongo que nos pasa a todos. (Hace unos días escribí y publiqué @jamon por @jramon. Qué bochorno.)

Balance de 2010
"Lo mejor de la blogosfera educativa", un proyecto de colaboración en Diigo