“Descubrí las bitácoras, weblogs o blogs en diciembre de 2004, o sea, hace exactamente un año. Ocurrió de este modo. Glòria Bordons me propuso escribir un artículo sobre el papel de Internet en la enseñanza de la literatura, para la versión en castellano de Ensenyar Literatura a Secundària, publicado en Graó bajo la coordinación de la citada profesora y de Anna Díaz-Plaja. Y yo cometí el atrevimiento de aceptar la invitación. Al principio, la búsqueda y el análisis de materiales didácticos web me llevaron a una conclusión desalentadora: el profesorado de literatura dispone de una ingente información en la Web –textos, datos sobre sus autores, “lecciones” de historia literaria, etc-, pero los materiales didácticos son, en general, una trascripción electrónica de documentos escritos en papel (“Apuntes de Literatura”, se llaman en algunas ocasiones). Estos materiales están concebidos desde la lógica de la cultura impresa y con un modelo organizativo de la información de tipo lineal. Se hacía patente así, también en Internet, el peso que sigue teniendo un modelo de enseñanza del la literatura basado en la transmisión de conocimientos, en el que el papel de los alumnos en la construcción de sus aprendizajes es escaso. Pero pronto encontré otros instrumentos en la Red –pizarra digital, cazatesoros y webquest, blogs o bitácoras…- que no sólo sitúan la enseñanza y el aprendizaje fuera de este modelo de transmisión de conocimientos, sino que permiten usar la ingente información que proporciona Internet dentro de modelos educativos basados en la actividad del alumnado.”

De este modo comienza un artículo mío, que escribí en las pasadas Navidades y que se acaba de publicar en el nº 42 de Quaderns Digitals . En él expongo y comento mi experiencias con los blogs en el aula desde hace algo más de un año.

Pues bien, hoy mismo también me ha llegado la publicación de Graó que contiene el artículo al que hacía referencia al comienzo del post.

Si siempre produce una sensación extraña leer un artículo publicado meses después de haberlo enviado a la editorial, en este caso la extrañeza se acrecienta: ha pasado algo más de un año desde que lo acabé y en este tiempo el conocimiento (y la sensación de desconocimiento) que tengo de la Red y de las TIC en general no tiene nada que ver con el que tenía en las navidades de 2004. De cualquier modo, el trabajo que supuso su elaboración está en los orígenes de mis posiciones, inquietudes y desconciertos de ahora mismo.