Tener la posibilidad de sentarse junto a un alumno y enseñarle a revisar y reparar sus textos me da muchas satisfacciones.

Acabo de tener esa oportunidad con un alumno de 3º. Al empezar a descubrirle faltas de ortografía en un relato se ha extrañado, ya que -me advertía- lo había corregido con word. Su extrañeza me ha permitido explicarle que el corrector ortográfico no detecta los errores en palabras homófonas (él había escrito, por ejemplo, “tubo” por “tuvo”, de tener; “izo” por “hizo”, de hacer). Tras esta observación, le he pedido que revise las palabras que requieren tilde diacrítica, especialmente los interrogativos (incluidos los que introducen interrogativas indirectas) y que el corrector de word no ha podido señalar.

¿Y qué es lo que me ha dado satisfacción en este caso? Primero, y antes que nada, comprobar que alumnos que en general se desentienden de la vida académica pueden llegar a motivarse por cosas como escribir y revisar sus textos. Y en segundo lugar, constatar que la reflexión sobre la lengua ha de ir acompañado del uso (o que el uso requiere inevitablemente la reflexión sobre la lengua y ciertos conocimientos lingüísticos).

Pero lo que más me gusta es comprobar que los alumnos casi siempre son capaces de descubrir una expresión que se puede mejorar, una falta de concordancia que hay que corregir, una repetición que se puede evitar…

Son capaces de hacer el descubrimiento si estás a su lado, si lees con ellos, si les invitas a releer y a preguntarse si hay algo que no les suena del todo bien o si algo se podría mejorar. Me es muy grato asistir a su descubrimiento, a su satisfacción por haberlo hecho y a su disposición para seguir revisando el texto.

Pero, claro, no siempre es posible atender individualmente a los alumnos. En mi caso, puedo hacerlo porque tengo en 3º de ESO grupos reducidos (se han hecho desdobles precisamente para poder dar esta atención más individual).

Tambien facilita las cosas escribir para el blog (motivacion, escribir con una finalidad, tener en cuenta a un hipotetico lector…) y usar las posibilidades que ofrecen los editores de textos.