Los pasados 8 y 9 de septiembre participé en el I Foro de Expertos en Comprensión Lectora, organizado por la Universidad de Granada (Pilar Núñez, Juan Mata Anaya y José Rienda Polo) y la Delegación Territorial de Educación de Granada.

Publico aquí mi contribución al debate en la mesa “Lectura y TIC”.

Estado de la cuestión

Si alfabetizar no es introducir en la cultura escrita del tiempo que vivimos, no se entiende cuál es la función de la escuela. Y el tiempo que vivimos es tiempo de Internet. (Entrevista a Emilia Ferreiro en Página 12)

Hoy se considera que una persona alfabetizada es la que interviene satisfactoriamente en las prácticas sociales de lectura y de escritura. Y muchas de estas prácticas, en los diversos ámbitos de la actividad humana, se llevan a cabo en Internet.

En el terreno de la lectura, la participación en las prácticas sociales –con textos impresos y con textos electrónicos– implica  saber acceder a los textos e interactuar con ellos para alcanzar objetivos muy diversos en situaciones de lectura diferentes: para aprender, para disfrutar, para orientar nuestra conducta, para participar en actividades sociales, etc.

Internet ha ampliado las prácticas sociales de lectura y ha modificado profundamente otras, y ello plantea nuevos retos para la alfabetización y, por tanto, para la educación.

El marco teórico de PISA proporciona orientaciones acerca de cuáles son las destrezas y estrategias específicas implicadas en la lectura digital, que se refieren fundamentalmente al papel especialmente activo que ha de jugar el lector en la localización de la información y la selección de la que es pertinente, en la comprensión global y en la  interpretación de una información que está fragmentada y que se ha de vincular siguiendo los hiperenlaces,  en la interpretación de mensajes construidos con una diversidad de lenguajes y en la valoración de la calidad y fiabilidad de las informaciones .

Por otra parte, diversas investigaciones ponen de relieve (como ha señalado recientemente Lalo Salmerón en la Jornada del ERI-Lectura celebrada en la Universidad de Valencia los días 2-3 de septiembre) que no se puede aceptar la creencia generalizada de que los estudiantes de hoy en día pertenecen a una generación de “nativos digitales”  y que por ello ya poseen las habilidades digitales básicas para manejarse en las tareas de lectura digital como las planteadas por PISA.  Frente a esta creencia, el profesor Salmerón afirma que los resultados de las investigaciones en las que participa chocan frontalmente con esta visión del alumnado y estacan la necesidad de abordar directamente la instrucción de las habilidades implicadas en la lectura digital para evitar una mayor brecha digital entre los estudiantes con altas y bajas habilidades.

Estas conclusiones están en la línea con las expuestas en el informe de PISA-ERA  a partir de los resultados de las pruebas piloto de 2009:

Aunque las pruebas del estudio tienen muy limitado el campo de navegación, a muchos alumnos les resulta muy difícil seguir una ruta útil y “se pierden” en la información de que disponen. Este resultado implica que, al contrario de lo que muchas veces se asume, muchos “nativos digitales” no saben manejarse con soltura en el entorno digital, y es una necesidad que debería atenderse también en el medio escolar.

En definitiva, la generalización de Internet ha diversificado todavía más los medios y formas de lectura, entendida como práctica social,  y amplía los objetivos de la alfabetización y, por tanto, de la educación.

Retos en el ámbito de la educación

Debemos distinguir, para abordar este punto, las diversas formas de lectura de las que la escuela se ha de ocupar:

  • Leer para aprender a leer
  • Leer para aprender
  • Leer para aprender a leer de forma libre y autónoma, para disfrutar de la lectura y para compartirla con otros.

Hemos de hacer estas distinciones, pues los retos son muy diferentes dependiendo que nos situemos en un ámbito y en otro.

Leer para aprender a leer corresponde a las clases de lengua: una parte importante del currículo de lenguas consiste en destrezas y estrategias implicadas en la comprensión de textos pertenecientes a los diversos ámbitos sociales, y, de un modo especial, los textos literarios.  El reto aquí es incorporar decididamente los textos digitales a la enseñanza y el aprendizaje de habilidades y estrategias de lectura, especialmente la prensa digital, los portales de instituciones públicas, de organizaciones culturales, ciudadanas, etc.

Leer para aprender es una actividad inherente al aprendizaje del conjunto de las materias, que requiere acceder a la información usando diversas fuentes, seleccionarla según los objetivos del lector, procesarla y reutilizarla para resolver problemas de diferente naturaleza. En la actualidad, la lectura vinculada al aprendizaje es impensable sin contar con Internet. Así, parece necesario incorporar a los procesos de aprendizaje de los alumnos el uso de buscadores, la navegación por páginas de naturaleza muy diversa y el uso de las herramientas que la hacen posible,  la capacidad para definir los objetivos de lectura y para trazar itinerarios de acuerdo con estos objetivos, juzgar la pertinencia, fiabilidad y calidad de las informaciones a las que se accede, etc.

Leer para aprender a leer de forma libre y autónoma hace referencia al fomento de la lectura  tal como la practicamos los adultos: eligiendo libremente, aunque orientados por los medios de comunicación, por nuestros amigos, por los libreros (por los pocos que sobreviven). Esta práctica de la lectura libre y autónoma, muchos alumnos la aprenden fuera de la escuela. Y la mediación entre estos lectores y los libros no es ya la escuela, sino, como muestran las investigaciones de Gemma Lluch, otros jóvenes,  frecuentemente en Internet, y las campañas que las editoriales ponen en marcha a través de los medios y con unos formatos próximos a la cultura juvenil. Pero para muchos niños y jóvenes, la escuela es fundamental para acercarlos a los libros. En esta tarea de fomento de la lectura libre y por placer, la biblioteca escolar ha de ser el epicentro, pero se trata de una responsabilidad de todo el centro, que ha de estar reflejada en el Plan Lector del Centro.

Pero, ¿cuál es el papel de las TIC en este ámbito? Las TIC intervienen, no en el modo de lectura –es preferentemente impresa–, sino en la forma de acceso a los libros (servicios de orientación de lectura, foros de lectura, blogs de jóvenes lectores, booktrailers, etc.) y en la forma de compartir las lecturas (de nuevo hay que hablar de foros, de blogs, de vídeos que los jóvenes elaboran a partir de sus lecturas, etc.).

Dificultades para su realización

Las dificultades son las viejas dificultades de una escuela que no está configurada –ni en los contenidos curriculares ni en las formas de intervención didáctica­– en las necesidades de los ciudadanos del siglo XXI.  Estos no necesitan almacenar conocimientos enciclopédicos, sino aprender a  gestionar la ingente información que tienen a su disposición y a convertirla en conocimientos significativos para una diversidad de fines: personales, sociales, académicos, laborales…

Si la lectura no es un componente fundamental del aprendizaje, obviamente tampoco la lectura digital tendrá cabida en el aula, y con ello se privará a muchos alumnos de unas destrezas indispensables en la actualidad.

Si la clase de lengua y de  literatura sigue siendo, de forma predominante, un lugar donde se aprenden cosas sobre la lengua y sobre la historia literaria, difícilmente la lectura y la composición de textos literarios y no literarios será el eje de la actividad educativa.

Si la literatura infantil y juvenil se siguen concibiendo como lectura obligatoria, destinada a la confección de trabajos y de exámenes de control, y no como una oportunidad para que los alumnos aprendan a seleccionar libremente sus lecturas, para que las compartan y disfruten hablando de ellas con sus iguales, es este caso, no podemos extrañarnos de que haya muchos jóvenes que abandonen la lectura o no la descubran nunca como fuente de disfrute personal.

Propuestas de mejora y líneas de avance

Las propuestas de mejora han de huir de la utopía y de situarse entre lo deseable y lo posible, como diría el profesor Sánchez Miguel.

Los Planes Lectores de Centro deberían determinar de forma realista que pequeños compromisos puede adquirir la comunidad educativa en cuanto a:

  • Diversificar las fuentes de información, incluyendo las fuentes de Internet,  y la lectura en el conjunto de las asignaturas.
  • Las formas de ayudar a comprender los textos en el contexto de las actividades de aprendizaje de todas las materias, y específicamente, las ayudas para aprender a acceder a la información en la Red, a evaluarla y a usarla con fines académicos.
  • La distinción clara entre fomento de la lectura (libre y autónoma, aunque apoyada y orientada) y la educación literaria. (Un debate necesario y que no se aborda nunca en profundidad.)