En el monográfico del nº 75 de Textos, “Indagar sobre gramática en las aulas”, se ha publicado un artículo de Xavier Fontich, “Enseñar gramática: cuando el para qué articula el qué y el cómo”, que ayuda a precisar la relación entre la enseñanza de la gramática y la mejora de los usos de la lengua.

 El objetivo de la enseñanza de la gramática

Fontich advierte de que afirmar que el objetivo de la enseñanza de la gramática ha de ser mejorar los usos de la lengua es una simplificación. Porque, ¿cómo se da esta relación entre conocimientos gramaticales y el uso consciente de la lengua? ¿Se trata de estudiar el sistema gramatical con la esperanza de que los aprendices sean capaces de activar y de aplicar estos conocimientos cuando usan la lengua. ¿Se trata de ir aprendiendo ocasionalmente determinados mecanismos lingüísticos a medida que se vayan necesitando en el contexto de determinadas prácticas discursivas?

Xavier Fontich define el objetivo del estudio de la gramática de un modo más operativo:

La enseñanza gramatical podría concebirse como el espacio de la educación donde proporcionamos instrumentos conceptuales y procedimientos al alumnado con un doble objetivo: poder convertir la lengua en objeto de reflexión consciente y poder asimilar que esta reflexión constituye la base de un uso de la lengua adecuado y eficiente. (Subrayados, míos)

El objetivo de la enseñanza de la lengua es enseñar a usar de forma adecuada y eficiente la diversidad de los usos sociales. Y este aprendizaje implica desarrollar la capacidad para reflexionar sobre la lengua. Esta reflexión tiene dos direcciones: el sistema de la lengua (y también la normativa) y el uso de los recursos lingüísticos en los diversos contextos discursivos.

En el mapa conceptual siguiente se representan las ideas expuestas hasta aquí.

 

Las actividades de reflexión gramatical

¿En qué ha de consistir la reflexión gramatical?   En un post de hace varios años, “Sobre las actividades gramaticales” proponía diversos modos de abordar la reflexión gramatical. Reproduzco esta propuesta con ligeros cambios:

  • Clasificar enunciados de acuerdo con algún criterio lingüístico que los propios alumnos han de determinar o que se les proporciona de forma explícita. Justificar las decisiones tomadas.
  • Comparar enunciados e identificar algún rasgo lingüístico que les opone. Explicar las diferencias y sus efectos en el significado.
  • Ejemplificar esquemas gramaticales con ejemplos seleccionados por los alumnos en inventarios de enunciados que se les entregan o con ejemplos de su invención.
  • Observar formas lingüísticas en diferentes enunciados y generalizar reglas a partir de las observaciones (por ejemplo, inferir una regla ortográfica).
  • Juzgar la corrección de un uso lingüístico mediante la consulta de un manual de uso.
  • Interpretar textos metalingüísticos, por ejemplo, las entradas del diccionario de la RAE, los artículos de la web de Fundéu, etc.
  • Completar un texto reponiendo elementos suprimidos (conectores, formas verbales, etc.) y explicar las decisiones que se toman.
  • Manipular enunciados usando procedimientos de conmutación, supresión, ampliación, cambio de lugar, tratando de explicar qué cambios se han hecho y qué efectos producen.
  • Reescribir enunciados usando una construcción gramatical diferente para expresar la misma idea. Explicar diferencias de sentido si las hubiera.
  • Integrar dos o más enunciados para formar uno sólo en el que los elementos estén cohesionados.
  • Componer un texto aplicando determinadas características gramaticales observadas previamente en un texto modelo.
  • Presentar informes orales o escritos describiendo un proceso de investigación sobre algún aspecto gramatical.

Estas actividades pueden formar parte de secuencias didácticas que tengan como objetivo algún aprendizaje gramatical o dentro de secuencias que tengan como finalidad la composición de algún género discursivo.