giro copernicano

¿En qué consisten los cambios que se deberían producir en la enseñanza de la lengua?

Son todos tan de sentido común que produce sonrojo insistir una y otra vez en ello. Entonces, ¿por qué nada cambia, por qué siguen las viejas e inútiles prácticas, por qué cualquier aparente innovación, como el uso de las TIC, es absorbida por el viejo modelo?

Veamos. Los cambios que muchos propugnamos desde hace tanto tiempo parecen obviedades, pero si bien se mira suponen un verdadero giro copernicano:

  • El centro del sistema planetario no puede ser el análisis de la lengua, sino su uso.
  • No los textos que sólo existen en la escuela, sino los textos propios de los diversos ámbitos sociales.
  • No la descripción de los enunciados, sino su manipulación (añadir, quitar, mover, sustituir…).
  • No etiquetar formas lingüísticas, sino jugar con ellas y observar los efectos que producen los cambios.
  • No hacer que los alumnos repitan conocimientos gramaticales dogmáticamente expuestos en los libros de texto, sino guiarlos en la investigación e inferencia de regularidades.
  • No las formas, sino los significados (para los que las formas son necesarias).
  • No las técnicas descontextualizadas, sino las estrategias.

Pero claro, todo esto puede parecer obvio. ¿Quién puede no compartirlo?

Sin embargo, como todo giro copernicano, significa una revolución. Y ya sabemos cuáles son los costes de las revoluciones y el destino de los revolucionarios.

Así que sigamos permitiendo al sol girar gozoso alrededor de la tierra.