Los blogs son medios de comunicación con muy diversas funciones y muy flexibles en cuanto a su diseño y estilo comunicativo. Pero hay unas normas básicas –derivadas de las características del blog como medio de comunicación– que no pueden ser desconocidas, aunque sea para transgredirlas si el bloguero necesita o quiere hacerlo. Algunas de estas normas son comunes para toda la blogosfera; otras son específicas según el ámbito al que el blog pertenece: personal, profesional, corporativo… Los blogs educativos participan de estas normas generales y reclaman unas normas específicas de acuerdo con su función.

En el libro Escribir en internet, dirigido por Mario Tascón se afirma en la página 217: “El bloguero tiene autonomía de decisión sobre el contenido y el diseño de su medio de comunicación, y puede transgredir cualquier norma básica de comunicación si le apetece”. A pesar de esta afirmación, el resto del capítulo dedicado a los blogs está lleno de normas, y consejos.  La norma se transgrede cuando se conoce, y se reconoce la transgresión cuando el lector tiene una expectativa y esta se incumple.

Desde que se comenzó a analizar lo que algunos llamaron “la revolución de los blogs”, fueron frecuentes los decálogos con consejos para administrar con acierto un blog y para redactar buenos posts. No se trataba de reglas impuestas por ninguna autoridad, sino consejos que nacían de la reflexión de los propios blogueros, quienes no sólo estaban construyendo nuevos espacios de comunicación, sino que a veces tomaban distancia y observaban lo que estaban haciendo. Uno de los decálogos que ha tenido una influencia fue notable es Diez consejos para una bitácora, de Rebecca Blood.

La blogosfera educativa no fue ajena a esta necesidad de tomar el blog como objeto d observación, y de ahí nacieron algunos decálogos que guiaron sin duda a muchos profesores que se iniciaban como blogueros. Es necesario nombrar al menos dos de ellos: Decálogo para la legibilidad de un blog, de Bea Marín (no disponible ya en su blog, por lo que enlazamos con otro que en su día lo recogió) y Tridecálogo sobre edublogs, firmado por Lourdes Domenech, Fede Luque, Bea Marín, Irene Martínez, Joan Sedeño e Isidro Vidal.

Para elaborar el decálogo que incluyo en este post he tenido como modelo el Tridecálogo sobre edublogs ya citado. También he releído el capítulo sobre blogs de Escribir en Internet, citado más arriba. Pero, sobre todo, he echado mano de mi propia experiencia como bloguero y como lector de blogs educativos. Sobre esta cuestión he escrito en diversas ocasiones. Me gusta especialmente el texto Los blogs, motivos para escribir, aunque en él se habla sobre todo de los blogs de los alumnos. Por otra parte, acabo de encontrar un post de Darle a la lengua con una relación de sitios donde se habla de la escritura en los blogs.