ENSEÑANZAS MÍNIMAS ESO LOE

En los dos primeros posts de la serie que estoy dedicando a la educación literaria he contrastado los objetivos de la enseñanza de la literatura entendida como patrimonio nacional con los que obedecen a las nuevas necesidades educativas: la formación del lector literario.

Las preguntas ahora son:

  • ¿Están presentes en el currículo oficial este segundo tipo de objetivos?
  • ¿ Son coherentes con ellos los contenidos y criterios de evaluación prescritos en el currículo oficial?

En este tercer post  de la serie sobre la educación literaria trataré de responder a estas preguntas.

¿Qué dice el currículo de Educación Secundaria sobre la educación literaria? Copio literalmente del Real decreto por el que se establecen las enseñanzas mínimas correspondientes a la ESO:

El objetivo de esta materia es, como en Educación primaria, el desarrollo de la competencia comunicativa, es decir, un conjunto de conocimientos sobre la lengua y de procedimientos de uso que son necesarios para interactuar satisfactoriamente en  diferentes ámbitos sociales. Estos saberes [conocimientos y procedimientos] se refieren a los principios y normas sociales que presiden los intercambios, a las formas convencionales que presentan los textos en nuestra cultura, a los procedimientos que articulan las partes del texto en un conjunto cohesionado, a las reglas léxico-sintácticas que permiten la construcción de enunciados con sentido y gramaticalmente aceptables o a las normas ortográficas.

La educación literaria participa del conjunto de aprendizajes anteriores, pero implica unas competencias específicas que obedecen a las características especiales de la comunicación literaria, a las convenciones propias del uso literario de la lengua y a las relaciones del texto literario con su contexto cultural.

Se entiende, por tanto, la educación literaria como un conjunto de aprendizajes –conocimientos y destrezas- que permitan a los alumnos convertirse en participantes competentes de un modo de comunicación muy especial, como es la que se lleva a cabo en la lectura de los textos literarios.

¿Y qué contenidos se derivan de este objetivo?

En la presentación del bloque La educación literaria se afirma:

La lectura e interpretación de textos literarios requieren unos aprendizajes específicos que se habrán iniciado en la Educación primaria con el recitado, la práctica de juegos retóricos, la escucha de textos propios de la literatura oral o las dramatizaciones. De este modo se habrá conseguido un primer acercamiento a las convenciones literarias básicas y a las relaciones entre las obras y el contexto histórico en la medida en que estos datos sean significativos para la interpretación del texto. Junto a ello, se habrán favorecido experiencias placenteras con la lectura y la recreación de textos literarios. Esta orientación de la educación literaria continúa en la Educación secundaria obligatoria, de modo que se consoliden los hábitos de lectura y recreación de textos, adecuándolas a las nuevas necesidades de simbolización de la experiencia y de la expresión de los sentimientos, se sistematicen las observaciones sobre las convenciones literarias y se establezca, de forma más sistemática también, la relación entre las obras y sus contextos históricos.

Pero, ¿cómo se concretan los contenidos correspondientes a este bloque al distribuirlos curso a curso?

Sería farragoso reproducirlos en el marco de un post , pero proporciono el enlace con el texto del decreto en que se establecen las enseñanzas mínimas. De todos modos, subrayaré aquí algunas características de estos contenidos:

  • En los cuatro cursos, los aprendizaje se centran en la lectura comentada (por ejemplo, en sesiones de lectura compartida), en el recitado y la dramatización.
  • En los dos primeros cursos, estas actividades no se someten a periodos literarios determinados, y los conocimientos literarios específicos se refieren   a los procedimientos literarios necesarios para la interpretación de los textos y a  la distinción de los grandes géneros y de los subgéneros más significativos.
  • En los dos últimos cursos, las lecturas y las actividades de interpretación  se organizan de acuerdo con diversos periodos literarios, distribuidos entre los dos cursos, para favorecer la sistematización  de determinados contenidos culturales (“características generales de los grandes periodos de la historia de la literatura”) y para facilitar la relación entre los textos y los contextos.
  • Se establece,  en los cuatro cursos, la composición de textos utilizando los procedimientos literarios examinados. En los dos últimos cursos la composición se centra, además,  en la lectura de textos literarios.
  • También en los cuatro cursos se indica la importancia de formar lectores autónomos y se señala el papel de la biblioteca escolar, de las bibliotecas del entorno y del uso de bibliotecas virtuales.

Como se ve, el eje de este bloque de contenidos es la lectura, la interpretación, la recreación de textos  mediantes diversos procedimientos (recitación, dramatización, aplicación de recursos analizados, etc.) y el uso progresivamente autónomo de las bibliotecas. En relación con estos aprendizajes se establecen aprendizajes sobre convenciones de los textos literarios y el conocimiento de contenidos culturales como las características generales de los grandes periodos de la historia literaria.

¿Se puede concluir de todo ello una incoherencia entre los objetivos que se proclaman y los contenidos que se establecen?

Hay quién sí ha visto la incoherencia. Es más, ha afirmado que tal como se presentan los contenidos se le facilita a las editoriales perpetuar el modelo historicista de enseñanza de la literatura.

Reproduzco un fragmento del artículo de Andrés Osoro La programación didáctica: una oportunidad para la coherencia, publicado en el nº 62 de Textos, en el que se identifica con las posiciones expuestas por  Guadalupe Jover en su trabajo El currículo oficial de lengua y literatura en la educación secundaria:

Si bien algunos de los bloques de contenidos y los criterios de evaluación de la ESO responden coherentemente al fin de desarrollar la competencia comunicativa del alumnado, atendiendo  a los procesos de comprensión oral y escrita […[, otros bloques, sin embargo, mantienen un planteamiento tradicional que propicia  el que los libros de texto, programaciones didácticas  y prácticas de aula continúen atendiendo preferentemente a los contenidos de morfología y sintaxis y a la historia literaria, en detrimento de otros enfoques[…]

Las propias insuficiencias o contradicciones del currículo oficial propician el que el proceso de desarrollo curricular introduzca sesgos que terminan de relegar al capítulo de buenas intenciones las concepciones y los fines expresados por la propia literatura oficial. Y entre las causas de la introducción de esos sesgos juega un papel esencial la industria editorial. […]

Desde luego, estoy en desacuerdo con estas consideraciones.  La lectura del documento que aquí he comentado no permite hacer estas afirmaciones, y menos en una revista del prestigio de Textos de Didáctica de la lengua y de la Literatura.