Al alba venid, buen amigo,
al alba venid.

Considero que estos son algunos de los versos necesarios de los que he hablado en el post anterior. Estos y el poema completo que encabezan:

Al alba venid, buen amigo,
al alba venid.

Amigo, el que yo más quería,
venid al alba del día.

Amigo, el que yo más amaba,
venid a la luz del alba.

Venid a la luz del día,
non trayáis compañía.

Venid a la luz del alba,
non traigáis gran compaña.

(Cancionero musical de Palacio.)

¿No son  la forma prototípica del tema de  la cita amorosa en la poesía castellana? ¿No expresan con suma sencillez el intenso anhelo por encontrarse con la persona amada? ¿No sugieren complicidad, dulzura, entorno idílico?

Quizá los alumnos no los conozcan, o los hayan leído de pasada en su libro de texto o en alguna antología, sin hacerles demasiado caso. Pero su prestigio literario es tal que merecería la pena dedicarles un tiempo y situarlos en una red más amplia de relaciones.

El primer paso debería ser mostrar que estamos ante una canción: en efecto, este texto nos ha llegado  en forma escrita porque está incluido en el Cancionero musical de Palacio, una recopilación de canciones, muchas de ellas de tipo tradicional (o tradicionales, pero glosadas por poetas cultos), hecha a comienzos del siglo XVI, como repertorio para los músicos de la corte de los Reyes Católicos. Antes de seguir adelante, por tanto, convendría escuchar esta canción en alguna de las versiones disponibles. Lo mismo habremos de hacer con otros poemas que también proceden de cancioneros.

Después, podemos comenzar ya a guiar el examen del poema.

Ante un poema, las preguntas pertinentes se han de referir a la situación en él representada y al sentido que el poema puede tener para el lector: ¿Quién habla en el poema? ¿A quién se dirige? ¿Qué hace la persona que habla? ¿Qué sentimientos expresa? ¿Cómo se consigue que el lector-oyente se contagie de estos sentimientos?

La reflexión suscitada por estas preguntas llevarán sin demasiada dificultad a constatar:

  • Que quien habla en el poema es una mujer enamorada que se dirige a su amante para concertar un encuentro al amanecer.
  • Que la intensidad de la pasión de la mujer se adivina por la reiteración de los vocativos “amigo el que yo más amaba”, “amigo el que yo más quería”; y el fuerte anhelo del encuentro amoroso, por la repetición del imperativo “venid”.
  • Que el gozo por el previsto encuentro con el amado se sugiere por las cualidades positivas de la palabra “alba”, repetida también a lo largo de la canción, palabra hermosa tanto por su significado como por los sonidos que la forman.

El poema es de una enorme sencillez, y sin embargo la emoción que en él percibimos es muy intensa y nos parece absolutamente sincera.

Pero la sencillez del poema es solo aparente: la estructura paralelística del poema y el procedimiento del leixa-pren, recursos muy artificiosos, tienen la virtud de poner de relieve los pocos elementos que arman el poema: la invocación al amado, la invitación al encuentro amoroso y el momento de la cita. Si se quisiera analizar esta estructura con los alumnos, convendría no perder de vista que la finalidad del análisis es que se perciba el valor de las reiteraciones como un procedimiento para intensificar las sensaciones y los sentimientos.

Es relevante observar que el único elemento del contexto al que se hace referencia es el momento del encuentro, expresado de todos estos modos:  el alba, la luz del alba, la luz del día, el alba del día. Pero, ¿cuál es el lugar del encuentro?, ¿dónde se citan los amantes? No se dice, ni es necesario. Ellos ya lo saben. Además, se cuenta con el conocimiento del lector-oyente, pues en otras canciones de tipo tradicional sí que se mencionan los “lugares propicios para el amor”: junto a una fuente, en un lugar discreto a la orilla de un río, en el campo:

En la fuente del rosel
lavan la niña y el doncel.

Orillicas del río
mis amores he.

A coger amapolas,
madre, me perdí.

¿En qué red de relaciones podemos situar esta canción para, de este modo, enriquecer su sentido? Podemos tomar las siguientes direcciones:

  1. Escuchar, leer, examinar otros ejemplos de alboradas (canciones que tienen como tema el encuentro amoroso al amanecer).
  2. Escuchar, leer, examinar otros ejemplos de “canciones de mujer“ para identificar los sentimientos expresados por la mujer enamorada, especialmente los que van unidos a la cita amorosa, y para examinar los procedimientos utilizados.
  3. Analizar los procedimientos del paralelismo y del leixa-pren en otras canciones de tipo tradicional.
  4. Contrastar las alboradas (canciones que tienen como tema el encuentro amoroso al amanecer) con las albas (canciones que tienen como tema la despedida de los amantes al amanecer).
  5. Finalmente, será interesante buscar la presencia de los temas de las alboradas y de las albas en la poesía y la canción contemporáneas.

Aunque las líneas de trabajo no están más que apuntadas (la bibliografía que se adjunta ayudará a desarrollarlas), no quiero cerrar el post sin referirme a dos ejemplos del tema del alba en la poesía del siglo XX.

El primero es el poema “Sin leyes” de Claudio Rodríguez, perteneciente al libro Alianza y condena, que lleva como epígrafe esta canción tradicional:

Ya cantan los gallos,
amor mío. Vete:
cata que amanece.

El otro es el poema “Albada”, de Jaime Gil de Biedma, compuesto  siguiendo como modelo el alba provenzal de Giraut de Bornelh “Reis glorios, verais lums e clartatz“,  traducido en Fuente (1999). El proceso seguido lo explica el propio Gil de Biedma  en su artículo “La imitación como mediación, o de mi Edad Media”, recogido en Jaime Gil de Biedma: Poesía y prosa.Barcelona, Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores, 2010, pp. 1063-1081)

 Algunos recursos

 Antologías

Alonso, Dámaso y Blecua, José Manuel (1978): Antología de la poesía española. Lírica de tipo tradicional.  Madrid: Gredos.
Frenk Alatorre, Margit (1982): Lírica española de tipo popular. Madrid: Cátedra
Sánchez Romeralo, Antonio (1969): El Villancico. Madrid: Gredos

 Versiones de “Al alba venid”

Cancionero de Palacio. Jordi Savall. Hespèrion XX

 Estudios

Asensio, Eugenio (1970): Poética y realidad en el cancionero peninsular de la Edad Media. Madrid: Gredos.
Dronke, Peter (1978): La lírica en la Edad Media. Barcelona: Seix-Barral.
Fuente Cornejo, Toribio (1999): La canción de alba en la lírica románica medieval. Oviedo: Universidad de Oviedo.
López Estrada, Francisco (1984): Poesía medieval castellana. Madrid: Taurus.
Sánchez Romeralo, Antonio (1969): El Villancico. Madrid: Gredos
Wilson, Edward, M. (1977) “Albas y alboradas en la Península”, en Entre las jarchas y Cernuda. Barcelona: Ariel.