Enseñar a leer poesía

Una de las cosas que más desmoralizan a los profesores de literatura es la extrañeza o la animadversión que, en general, muestran nuestros alumnos ante los poemas.
Si enseñar a comprender un texto expositivo, un relato que se salga del modo prototípico de contar una historia, un artículo de opinión… es una tarea realmente difícil, proporcionar a los alumnos alguna clave de comprensión de los poemas parece una misión casi más ardua que la que animó el viaje de los Argonautas.
Ante la incomprensión, el desinterés, la interpretación descabellada que los adolescentes dan a los poemas que se les entrega, muchos profesores se sienten, no ya desanimados, sino francamente enfadados por creer que lo que consideran insensibilidad de los alumnos es una afrenta que se les inflige.
¿Hay algún camino? ¿Algún procedimiento? ¿Alguna estrategia que pueda acercar a los jóvenes a la poesía?
Voy a esbozar algunos criterios que me parecen imprescindibles para guiar a los jóvenes hacia la comprensión de los poemas:
- El poema no sólo hay que leerlo en silencio: hay que oírlo. Y también hay que decirlo. Hay que disfrutar de su sonoridad y de su ritmo. El profesor ha de presentar los poemas en su forma oral: bien declamándolos él mismo, bien recurriendo a grabaciones. Y ha de invitar a los alumnos a declamarlos.
- Lo importante no es la “sabia” explicación del profesor (que la mayor parte de las veces el alumno no entenderá ( a veces, no oirá); el acceso al poema comienza con las intuiciones del alumno: ¿qué ha entendido? ¿qué ha sentido? ¿de qué cree que nos está hablando?
Estas intuiciones servirán al profesor para dirigir a los alumnos, mediante el diálogo, hacia aspectos relevantes del poema. - Un momento importante será conseguir que los alumnos “miren” la forma del poema para profundizar en su sentido: las antítesis, los paralelismos, los símiles, el contraste de tiempos verbales, el ritmo entrecortado por los encabalgamientos… No se trata de identificar figuras retóricas, sino de darse cuenta de que observar el modo de estar hecho el poema nos lleva a entenderlo mejor.
¿Por qué hablo de todo esto? Pues porque esta semana he iniciado una unidad didáctica sobre poesía con mis alumnos de Compensatoria. Y, una vez más he constatado la extrañeza de alguno, el rechazo de otro, el deseo de declamar (de forma un tanto histriónica, es decir, de acuerdo con la idea que se tiene de cómo hay que leer la poesía) de otro…
En otro post explicaré el proyecto de trabajo y contaré algunos detalles de mis diálogos con mis alumnos. De momento, solo quiero decir que sus dificultades de comprensión (incluso el rechazo), lejos de hacerme despreciarlos o considerar que “no me merecen”, me estimulan y me hacen disfrutar enormemente de las clases.
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Me siento muy identificado con lo que dices, Felipe. Es verdad que antes de comenzar a entender los poemas, hay que “sentirlos”, sentirlos con los sentidos (el oído, pero también la imaginación sensorial) y sentirlos con la memoria, la inteligencia, la voluntad, la experiencia, el recuerdo.
Si los alumnos captan algo del sentimiento y la emoción que hay en un poema, lo demás vendrá por añadidura. El problema es que, como ya escribí alguna vez, vivimos malos tiempos para la lírica: los chavales tienen la sensibilidad embotada por el ruido, por los muy diversos ruidos que circulan a su alrededor. Sobreponerse a esas interferencias de los medios, y a la indiferencia real o impostada que suelen mostrar los adolescentes, es toda una hazaña.
Mucha suerte con el proyecto de trabajo. Siempre hace falta.
Dices que “los chavales tienen la sensibilidad embotada por el ruido, etc.” es verdad, pero yo veo la cuestión de otra manera. Le doy la vuelta: Como los chavales tienen la sensibilidad embotada por el ruido, etc, es necesario enseñarles a leer poesía para desembotarla.
No se puede decir: no tienen sensibilidad, así que no podemos leer poemas en clase. Al revés justamente.
La poesía sería, entonces, algo así como una vía más para “desautomatizar nuestra contemplación de las cosas”, tal como tú mismo señalabas en una entrada anterior sobre la publicidad… No está mal, nada mal.
¿Y qué tal comparar los enfoques que de una realidad prosaica (la misma, a poder ser) adoptan los textos poéticos o publicitarios. Si es que cabe diferenciar entre unos y otros, porque está claro que el anuncio de la ballena es poesía en imágenes.
En efecto, Eduardo. Y, ¡quien lo diría! con la ayuda de Sex Pistols.
Estimado Felipe:
Un gusto y un agrado leerte, especialmente por el interesante y significativo tema que propones.
La poesía es una área fundamental del desarrollo del espíritu humano y todos los que intentamos transmitirla en clases, nos encontramos con las dificultades que reseñas.
Ansioso esperaré la continuidad de este artículo y, ojalá, podamos compartir experiencias al respecto.
Un abrazo desde Chile,
prof. Benedicto González Vargas
Suscribo totalmente tus palabras, Felipe. La poesía hay que oírla antes que entenderla. Es más, creo que no hace falta entenderla para que nos llegue al fondo del alma (¿no nos extasiamos ante el blues, o el fado, aunque no entendamos ni mu de lo que dice la letra?).
En nuestro centro recitamos en voz alta cada trimestre un poema, y, sobre todo los peques te dicen cosas del tipo: “¡Qué bonito!, no entiendo lo que dice, pero ¡qué bien suena!
Hola Felipe, hemos empezado un año más la andadura de getxolinguae , este año con la lengua oral como estrella y me he permitido introducir la referencia de este post en el blog.No creo que sea la única si tú me lo permites.Un abrazo
http://getxolinguae2008.wordpress.com/
[...] Marzo 1, 2008 por calamo En una entrada reciente en Darle a la lengua se reflexionaba sobre le dificultad de hacer llegar la poesía a nuestros chicos, difícil empeño que a tantos lleva a la defección. El pasado miércoles 27 actuó en el Teatro de Utebo Ricardo Frazer, con su espectáculo Ofelia, recreación de la figura de Pablo Neruda, con el añadido del Mujer con alcuza de Dámaso Alonso. [...]
Hola Felipe,
tú eres posibilista, como don Atonio Buero Vallejo. En los malos tiempos, le das la vuelta a las cosas y utilizas la misma fuerza de lo negativo para llevarla a tu terreno y convertir aquello que a los demás nos conduce a la desesperanza en un revulsivo para cambiar las cosas. Una actitud admirable, desde luego.
Soy un enamorado de la poesía (en cualquier formato de expresión). Antes de entender a Federico García Lorca, lo leía y me maravillaba aquello que no comprendía, pero que me llegaba a lo más profundo. Es cierto, la poesía está para leerla en voz alta. Si ellos no la leen, se la leemos nosotros, que para eso estamos.
Un saludo
Manuel Rino
Hola Felipe y amigos, mi dedicación de años a la poesía recitada, me incita a participar en vuestras apreciaciones sobre la poesía dicha en voz alta, incluyo a continuación mi artículo “CÓMO INTENTAR LLEGAR A LA GENTE CON NUESTRO MENSAJE POÉTICO, VISTO POR QUIEN RECITA” incluído en el dossier del II Foro Social de las Artes (Valencia, 2003-2004) por si puede resultar de interés
“CÓMO INTENTAR LLEGAR A LA GENTE
CON NUESTRO MENSAJE POÉTICO,
VISTO POR QUIEN RECITA.- Vicent Camps (Xirivella)
Vosotros escribís historias, que yo intentando cuidar a tope los registros de la voz y poniendo en ello todo el entusiasmo de que soy capaz leo en voz alta con un fondo musical allá donde soy requerido. También yo he escrito alguna cosa, pero que no suelo poner en los recitales mientras el contenido, el mensaje de otros poetas me continúe pareciendo que engancha más al público que me escucha.
He leído en vuestras aportaciones al debate del foro intervenciones brillantísimas, más o menos todas encaminadas hacia el mismo lugar: llegar hasta la gente con la poesía, a ser posible con la que a partir de ahora, y todos sabemos de cual hablo llamaré nuestra poesía. A toda clase de gente.
Como os he dicho me dedico a recitar desde hace años. No es esto ninguna novedad para la mayoría de vosotros, que en mayor o menor medida también lo hacéis. Mi estilo es el de un recitador serio, sin margen para las florituras en mis programas, solamente un trabajador que intenta hacer su trabajo con gusto. Palabra y música. Un programa generalmente de una hora estructurado y compensado para decir verdades que contribuyan a tener otra visión del mundo que nos domina, y al mismo tiempo no aburrir al personal, intentando quitarle a la poesía el marchamo de rollo cursi, que otros se han encargado de colgarle. Y quiero aportar a este debate mi experiencia en ver caras de adultos que escuchan por primera vez poesía. Hilos de voz que susurran al vecino de butaca que lo que recito en el poema le ocurre a un hijo suyo. Ojos que se humedecen cuando es la puta vida la que habla desde el poema. Labios que buscan la sonrisa, ante algo inteligente que alguien ha escrito y yo les leo, y que tras la ironía encierra verdades como puños.
Siempre he andado solo en esto, y no lo he hecho premeditadamente, sino porqué de donde provengo era imposible encontrar compañeros de camino para la poesía. Y no quiero dejar pasar esta oportunidad que me ofrece el Foro para exponer a la comunidad mi experiencia recitando. Quique Falcón sabe muy bien, que desde hace años os he buscado por las librerías, que intuía que existíais, y ahora que a través de él sé que sois de carne y hueso, y que habláis en el código poético que con tanto ahínco busqué para mis recitales, ahora digo que más que nunca deseo que no os desvanezcáis entre las palabras. Y que juntos lleguemos hasta la gente. Reclamo con toda la fuerza de la que soy capaz que no nos quedemos teorizando. Que seamos algo más que un grupo de amigos que habla de algo de lo que todos estamos convencidos a quienes en unos registros u otros ya lo sabemos. Que no seamos solo un grupo de poetas que se reúne en Moguer o en Valencia o en … y se recitan unos a los otros, se conferencian los otros a los unos; no he visto en los dos años que he estado en Moguer, nadie del pueblo, nadie ajeno al encuentro que asistiera a nuestros recitales. Hemos de conseguir llenar los locales donde digamos palabra poética porque interese aquello que decimos al resto de los mortales, no solo a los poetas; también a los que van al taller, o a la oficina, a los que venden en el mercado, a los que están parados y muy especialmente a los que van a la escuela.
Seré sincero, no entré en contacto con la poesía con la intención de cambiar el mundo. Mi única intención cuando empecé era poder completar mis ingresos para subsistir haciendo algo que sabía y además me gustaba. A lo largo de estos años, imagino que como muchos de vosotros, he tenido que enfrentarme con la palabra y la selección musical que había preparado mi compañera ¡a auditorios tan diversos!
Ellos fueron quienes me hicieron canalizar el deseo de contribuir a cambiar este mundo recitando poesía.
Es por eso que hoy quiero aportar al debate, otra línea basada en la experiencia para llegar hasta la gente, porqué a mi juicio no todo es válido para comunicar con quien nos escucha.
En una ocasión me comentaba David González que él para saber si un poema le servía había de pasarlo ante el público.
Es en este sentido en el que deseo compartir experiencias para llegar a la gente con nuestra poesía. Y es por eso, que se me hace preciso hablar de nuestros recitales.
Tener atado a la silla con palabras y fondo musical durante una hora a gente de toda clase y condición que en su inmensa mayoría no ha escuchado más poesía que “la canción del pirata”, requiere tener un tacto finísimo para componer ese programa (sobretodo cuando queremos ofrecer calidad / mensaje/ y a ser posible algunas gotas de distracción que tampoco ha de estar reñida con lo demás). Y además de todo ello que nos vuelvan a contratar.
Es imposible, a modo de ejemplo, llegar a un pueblo de trescientos habitantes, la mayoría de ellos de edad avanzada y poca formación, para realizar un recital y lanzar poema tras poema que nos diga lo mal que está todo sin dar una mínima tregua. Eso si el público es un público elegido que espera de nosotros tal actitud está hecho (pero es que estamos hablando de otra cosa ¿no?)
Queremos llegar a todos, absolutamente a todos los rincones donde nuestra palabra, nuestra poesía, pueda contribuir a cambiar el mundo. Hacer reflexionar sobre otra manera de vivir.
Pues bien, ahí me di cuenta de que la gente en abstracto y los que asistían a nuestros recitales en concreto son capaces de escuchar durante una hora poesía que les habla de lo que viven y de lo que nosotros pensamos deberíamos vivir. Pero claro para eso han de entenderlo. Me dí cuenta que como dicen los amigos de la Palabra Itinerante, un poema lo es si se parece a la vida. Me dí cuenta entonces que en valenciano no tenía material donde surtirme, los poetas valencianos que escriben en valenciano, salvo alguna excepción (Vicent Andrés Estellés, Marc Granell, algo de María Beneyto o Lluís Roda y poco más) se habían olvidado en sus poemas de la vida real para unir palabras bonitas que cuando utilizaba en los recitales inevitablemente hacían caer en el sopor a los espectadores. Y eso hizo que la criba, que partía de poetas de gran calidad, fuera dejando autores en el recital como Miguel Hernández, Angela Figuera, José Agustín Goytisolo o Gloria Fuertes entre otros. Ellos sí enganchaban, ellos sí llegaban al público. Lo que ellos decían tomaba forma en las mentes de aquellos que escuchaban desde sus butacas y se metían en la piel de esas palabras, en su sentido.
Tenía ya claro que podíamos llegar con determinados autores hasta la gente. Tanto la inclinación personal, como lo que veía les hacía sentir escalofrío en la butaca a los espectadores, coincidía; y ello no era otra cosa mayoritariamente que la poesía que llamamos social. Entendí que podía contribuir a difundir esos autores y lo que dicen esos autores y así lo venimos haciendo. El leer Feroces de Isla Correyero y conocer a Quique Falcón hace unos años y por él a todos vosotros, o mejor a vuestra obra, fue uno de los acontecimientos más celebrados de mi existencia al menos en lo poético. Por fín sabía que no estaba solo.
He leído a Jorge Riechmann que estaría muy bien lanzar estrategias hacia los institutos, hablaba de la Institución Libre de Enseñanza, claro que sí; no lo dudéis ni un instante, ahí está, si es que en algún sitio ha de estar el futuro de la poesía que queremos.
Desde hace unos años también trabajo en ocasiones con niños y jóvenes. Con experiencias muy gratificantes en la cumplimentación por su parte de una serie de fichas en las que me dan su opinión al respecto de la poesía y alguno que otro se atreve a poner algún poema propio. Qué gran alegría volver al curso siguiente y comprobar que esos niños han perdido los miedos a expresarse en poesía, que ya no se miran ruborizados cuando el recitador les lee en voz alta. Todo está ahí, en la educación: nuestro futuro, el de nuestra poesía, el del mundo.
Ahora hablaré de nuestra experiencia en institutos para gente más mayor de primer y segundo curso de bachillerato. Les hemos hablado con la voz de Miguel Hernández, la de Vicent Andrés Estellés, Ovidi Montllor, José-Agustín Goytisolo, Pablo Neruda, Angela Figuera, Benedetti pero también con la de Pedro del Pozo, Juanjo Barral, Eva Vaz, María Eloy, David González, Uberto Stabile y Antonio Orihuela; y les hemos hecho introducciones a estos poetas y al tipo de poesía que trabajan basadas en comentarios de Quique Falcón, David Méndez, Jorge Riechmann, David Eloy o Salustiano Martín entre otros y hemos constatado cómo ellos, entre gente que habla de cosas que les están cerca, también han hablado en clave poética. Y hemos descubierto un universo. Hemos descubierto gente en bachillerato que escribe y escribe bien, gente joven que quiere cambiar el mundo en que vive y no le gusta a través de la poesía, y hemos continuado a partir de ese primer instante en contacto con esa gente, les hemos animado y les hemos hecho llegar vuestra poesía. Les hemos dado a conocer algo que ellos pensaban no existía.
Ahí opino está nuestra estrategia, la de sembrar, siempre. A pie de calle. Sin teorizar demasiado. En clave que todos, pero absolutamente todos, entendamos. Sin renunciar a la calidad. Que nuestros encuentros a partir de ahora, no se queden en meros encuentros de poetas y afines. Que el objetivo sea llegar a la gente, a toda la gente.
En cuanto a acciones puntuales para llegar con nuestra poesía: se me ocurre indicar que un próximo foro podría contemplar una serie de recitales/conferencias concertadas en determinados institutos, con un trabajo previo por parte del alumnado antes del recital. ¿Qué mejor que recitar a los chavales y además que cuenten con la posibilidad de conocer autores?
También, concertar recitales en centros laborales. Ya sé que la dirección de las empresas no nos lo pondría fácil; pero siempre existe la media hora del bocadillo. Hablar con los sindicatos, incluso hacer acciones desde sus centros. Nuestra poesía ha de llegar a los talleres.
He hecho en pueblecitos muy pequeños de las provincias de Alicante, Valencia y Castellón, muchos recitales desde el lugar que ocupa el cura en la iglesia, ya que no había ningún local más apropiado para realizar el recital y os puedo garantizar que es un buen lugar para hacer un recital. Tantos espacios en nuestros pueblos y ciudades vacíos esperando que nuestras voces llenen esos templos de trozos de vida en forma de poesía. !Qué lujo sería poder recitar, algunos poemas sobre la guerra y la paz, (ahora que la iglesia está por la labor) parece, o sobre lo que quisiéramos para la gente que acude a misa de doce un domingo! !Que se enteraran al unísono de la palabra divina y de la palabra terrena!. Sí, también creo pudieran ser un buen espacio las iglesias para nuestras acciones poéticas.
Por último y un poco en la línea de las acciones de la gente de MLRS tan loables como la “hoja volandera”; deciros que lo del coche melonero no me parece mala idea, pero yo no me veo haciéndolo. Pero sí tengo pensado hacer en breve, un ingenio pizarra que colgada a la parte externa de mi balcón semanalmente recoja unos versos de nuestra poesía. Casualmente delante de mi casa tengo una parada de autobús donde los “currelas” coincidimos y donde se pasa uno muchos minutos esperando y mirando al cielo.
No debiera haber ningún balcón en España donde vive un poeta sin versos al público. Hemos de sacar la poesía a la calle, como ellos sacan sus productos comerciales. Y en nuestras casas no creo que nos los puedan negar. Pues eso.
Un abrazo y mucha salud
para todos y todas.
Vicent Camps.
II FORO SOCIAL DE LAS ARTES”
Y ya que estamos, también os incluyo, las notas que como recitador/rapsoda o como cada cual desee llamar a quien recita; confecciono para los talleres de poesía recitada que imparto, con la esperanza de que os sean de interés:
RECITAR.- Vicent Camps
Como cada una de vosotras/os en un momento de mi vida decidí acercarme con un profundo interés y respeto al arte de recitar, son ya algunos los años que recito y algunas las cosas que he aprendido al presentarme con respeto ante un público; seguro que vosotras/os descubriréis otras distintas que quizás algún día compartáis conmigo, ojalá sea así, por el momento éstas son las que yo hoy deseo compartir con vosotras/os:
Para recitar hay que sentir todo aquello que se lee, intentando revivir RE-CITANDO aquello que citó por primera vez el poeta o narrador al escribirlo.
Es importantísimo para alguien que ha de recitar en público , situarse mentalmente en el lugar de quién escucha; hemos de pensar si ese poema, esa narración que vamos a desarrollar tiene interés, fuerza, gracia, etc. para cualquier persona que esté sentada ese día de la función en su butaca.
Algunas recitadoras/es no pensando en el público que les ha de escuchar, han hecho un daño a veces irreversible a la poesía dicha en voz alta, con interminables poemas de juegos florales de contenido la mayoría de las veces cursi y otras poco o nada entendible, contribuyendo a encasillar a la poesía dicha en voz alta en el temido apartado de “los rollos”.
Una vez convencida/o de que lo que se va a recitar tiene un interés para el público, la recitadora/or habrá de trabajar su texto con cariño, viéndolo crecer como se ve crecer cualquier cosa que se desea y se quiere; ese texto habrá de madurar con nosotros/as hasta convertirse en algo propio. Otro de los secretos fundamentales de quien se pone ante un público y recita es sorprender a ese público con el dominio de lo que le ofrece; en demasiadas ocasiones se infravalora el recitado – a nadie se le ocurriría ponerse ante el público y cantar una canción sin preparar- en cambio sí hay gente que hace esto mismo con un texto recitado y por supuesto desafina. Es por eso que recitar con un texto bien preparado aún cuando no se recite totalmente memorizado, sino leído ante un atril; puede ser de una perfección y profesionalidad contrastadísima.
Nos podemos encontrar con actos muy dispares donde tengamos que recitar, pero en general todos tendrán algún referente: presentación de un libro, entrega de unos premios literarios, celebración del día de la mujer trabajadora, día del libro, recital monográfico sobre un autor/a etc. etc; sea cual sea el motivo de ese acto, si nosotros hemos de intervenir habremos de impregnarnos del conocimiento del motivo que da lugar al acto, es imprescindible conocer la biografía y la obra de Miguel Hernández para poder dar un sentido a cualquier poema de este poeta; se hace indispensable saber de la situación de desprotección e injusticia de tantas mujeres en el mundo, para poder realizar un recital sobre la mujer trabajadora que reúna un clima de igualdad y libertad y así con cada uno de los posibles motivos que nos convoquen para recitar.
Cada cual sabrá del tiempo que necesita ocupar en el conocimiento del texto y los otros aspectos señalados , pero habrá de llegar al día del recital sin improvisaciones de eso no existe ninguna duda.
Llegará el momento previo a la salida al escenario y necesitaremos encontrarnos relajadas/os y al tiempo concentradas/os, es verdad que una cierta tensión producida por lo que de desconocido queda todavía al salir al escenario, nos ha de acompañar y que en la mayoría de los casos es buena si es controlable; cada cual ha de saber dominar esos nervios previos, pocos consejos caben si acaso algún ejercicio sencillo de relajación y sobre todo una concentración en lo que vamos a hacer, hemos de ser conscientes de que vamos a realizar algo importante, nada más y nada menos que centrar la atención de muchas personas en aquello que decimos y mucho más en cómo lo decimos.
Existen muchos ejercicios para relajarse, cualquiera es bueno si para nosotros resulta válido, aquí podemos mencionar uno que leímos y pusimos en práctica: poco antes de salir a escena sería bueno distender los músculos de nuestro cuerpo, para ello en la posición que estemos procuraremos respirar dos o tres veces de manera profunda llenando bien nuestros pulmones y a continuación entornaremos los ojos y haremos un repaso mental intentando relajar cada una de las partes que conforman nuestro cuerpo, así comenzaremos pensando en nuestra frente en intentar no fruncirla, seguiremos con nuestros ojos dejándolos solo entornados sin apretarlos, continuaremos con nuestras mandíbulas comprobando que dejamos los dientes sin apretar unos con otros, pensaremos en nuestra lengua dejándola relajada en la base de nuestra boca, y así continuaremos con nuestro cuello, hombros, brazos, manos, dedos, piernas y pies; inspirando y expirando por la nariz, después haremos el repaso mental al revés desde nuestros pies a nuestra cabeza, volveremos a respirar dos o tres veces de manera profunda y abriremos nuestros ojos de seguro encontrándonos más relajadas/os.
La concentración ante el recital es importante, es aconsejable poco antes de salir a escena permanecer al margen de amigos y familiares y utilizar este tiempo en relajarnos y concentrarnos solas/os o con las/los compañeras/os de recital si las/los hay.
Y ya hemos de salir a escena, ahora es muy importante la postura, el gesto que adoptemos ante el público, esto será lo primero que conozcan de nosotros quienes hayan venido a escucharnos; por lo tanto en el momento de salir a escena es conveniente mirar hacia el patio de butacas, con seriedad pero sin preocupación, sin prisas pero pisando con decisión hasta ocupar el lugar del escenario que nos corresponda.
Soy partidario de mirar al público antes de recitar y durante el recitado en la medida de lo posible, respiraremos hondo -siempre por la nariz- y comenzaremos a recitar. Mi opinión es que siempre sin aspavientos, sin posturas, sin exageraciones ; un maestro de escuela navarro Víctor Moreno ha dicho que “poesía no tiene el porqué rimar con cursilería” y estoy completamente de acuerdo; la figura erguida, los brazos más bien pegados al cuerpo (muy importante no bracear alejándolos de nuestro cuerpo) y toda la concentración de nuestra interpretación en la voz y ligeramente en el rictus de nuestra cara y nuestros ademanes.
En ese preciso instante en el que comenzamos a recitar estamos presentando al público nuestra tarjeta de visita a través de la voz, recitar es un compendio de cosas pero quizás el utilizar la voz bien sea la más importante; no existen dos voces iguales y hemos de procurar que si hemos decidido leer en voz alta para un auditorio, habremos de demostrar que lo hacemos mejor o al menos igual que aquellos para quienes leemos; y lo podemos conseguir a través de la calidad de voz que a cada cual genéticamente le haya tocado en suerte y con trabajo, preparación y concentración en lo que hacemos; y sobre todo siendo muy claros en aquello que leemos desde el escenario. Lo haremos con la entonación necesaria, es muy importante hacer sonar cada letra, empleando una intensidad de voz correcta para llegar al auditorio; no sirve de nada entonar muy bien un poema, pero imprimir en su recitado tan poca intensidad que las palabras se pierdan antes de llegar al patio de butacas o por el contrario forcemos nuestra voz inútilmente.
La voz nace en la laringe al pasar el aire haciendo vibrar las cuerdas vocales, pero existen muchos factores que influyen para que esa voz llegue en condiciones óptimas al exterior y entre los más importantes están que quien recita se encuentre físicamente descansado y síquicamente relajado, son factores importantísimos para una buena calidad de voz.
Ya para finalizar estos apuntes, considero importante anunciar con la voz o quizás apoyado con algún ademán que hemos llegado al final del poema, en muchas ocasiones algún espectador al no conocer el texto interrumpe con su aplauso, o quizás nos priva de dicha recompensa, pues no hay un público especializado en recitales poéticos; así que es importante al llegar a los dos o tres últimos versos mirar al público dejando la cabeza levantada y intensificar o suavizar con la voz y el gesto según corresponda al contenido de lo que decimos, anunciando el final del mismo, aunque siempre sin afectaciones excesivas ni latiguillos en la voz.
Agradeceremos los aplausos si los hay, sin permanecer más que el tiempo justo en el escenario, sin forzar ni alargar ese premio y saldremos con la misma seguridad que entramos.
Es cierto lo que dices, escuchar el poema y declamarlo es una buena estrategia antes de abordar las emociones que guarda.
Algo que me funcionó una vez fue jugar con los 30 chicos a casi gritar juntos este poema de Gonzalo Rojas:
http://www.chilepoesia.uchile.cl/rojaspoema3.html
Tiene mil preguntas, un toque dramático que les gustó y eso de la “mujer con su hondura, sus rosas, sus volcanes” se prestó muy bien para usar el cuerpo en la expresión.
Un saludo,
Es muy interesante todo lo que has dicho,gracias :)
Tengo muchisimo interés en aprender a recitar poesía y por más que busco no encuentro nada al respecto. Vivo en Madrid y me gustaría saber si tendría alguna posibilidad de hacer algún curso, taller,….para aprender a recitar. Hago mis pinitos y me encanta, pero no tengo nada de técnica.
Agradecería mucho si alguien puede aportarme alguna información al respecto.
Un cordial saludo
Alicia
Hola, he encontado tu bitácora intentado encontar webs que me enseñasen a leer poesia.Sé que es difícil leerlo, pero , como dicen, es ahí donde radica su gracia.Tengo 18 años, y siempre me he dedicado a la narrativa.Leía poemas e intentaba aprendermelos.La verdad es que algunos son muy emotivos.No quiero ser prolijo, sólo decirte quee gracias por las pautas que has mencionado y solo eso.Adiós
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la verdad yo creo que es muy importante saber de esto yo un dia participe en un concurso de poecia pero ni llege al tercer lugar y yo me prometi no volver a declamar mas en publico pero es elgo insurso que me prometi y no puedoevitarlo por que ahora ya empiezo a declamr de nuevo y pues me gusta y no puedo evitarlo