Escribir en los blogs

Una de las cosas más excitantes que tienen los blogs es que nos están permitiendo ver cómo nacen y cómo evolucionan estos nuevos géneros textuales que son las entradas o posts. Y, claro, ello induce a reflexionar sobre sus características, sus normas, su retórica.
Por eso me gustan tanto las propuestas que hacen los propios blogueros sobre cómo conviene escribir en los blogs y las instrucciones que aventuran (a veces en forma clásica del decálogo). De este modo, la escritura en los blogs se convierte ella misma en uno de los temas de la conversación en la blogosfera.
Para mí, son instrucciones de referencia las siguientes:
- Diez consejos para una bitácora mejor, de Rebecca Blood.
- Decálogo para la legibilidad de un blog de docentes para docentes, de Bea Marín.
- Cómo escribir un artículo de blog, de Alejandro Valero.
Saco todo esto a cuento porque acabo de leer otras instrucciones en Blogmundi. No añade nada nuevo, pero está bien insistir una vez más sobre lo fundamental: tener en cuenta al destinatario, legibilidad, corrección… Les falta a estos consejos algo fundamental: hay que tratar de que el post tenga alguna utilidad, que dé alguna pista, que muestre algún camino, que proponga algún problema interesante, que provoque una carcajada o por lo menos una sonrisa…
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y que…
conmueva, sorprenda, advierta, informe, sacuda, aliente…
Creo que la serie de acciones es infinita.
Quizá pronto aparezca el blog en el que escribir todo aquello que no se puede escribir en un blog. Ya sabemos que la configuración de un género textual siempre acaba con la transgresión/demolición del propio género. Que se lo digan a las novelas de caballerías…
Sí, un post tiene que contener una acción que sea diferente de la de hablar de uno mismo y de sus cosas. Tiene que ser una acción que involucre al destinatario. Las acciones que has enumerado, Lu, tienen esa característica.
En cuanto a la norma/transgresión del género de que hablas, Antonio, es evidente que en la blogosfera estamos, por un lado, sujetándonos a modelos; y, por otro, tratando de romperlos. Así, nos movemos entre dos riesgos: aburrir y no interesar por pretenciosos.
[...] El diagrama, realizado con gliffy, pretende mostrar cómo el proyecto de trabajo -o trabajo por proyectos- permite, en primer lugar, vincular dos escenarios tradicionalmente disociados; el del aula y el social. Entre estos dos espacios, se sitúa la finalidad del propio proyecto, es decir, la apropiación de unos contenidos lingüísticos y literarios, el aprendizaje, en este caso, mediante el uso de las TIC. Tanto el espacio del aula como el espacio social -comunidades de usuarios de Internet- propician una serie de intercambios orales y escritos que, generados por la actividad comunicativa que requiere todo proyecto colaborativo y de gestión del conocimiento, dan lugar a lo que ya se denomina “nuevos géneros discursivos” (o géneros de textos). El uso de la lengua, en la realización de las diferentes tareas, se revitaliza cuando los alumnos, convertidos en autores y editores de un blog o un wiki dan cuenta de su proceso en el aprendizaje. [...]
queridos fenautas yo viajo mucho pero eso no me importa lo que me inporta de verdad son mis sentimientos mis npadres cren que megusta pero en realidad lo odio mis mejorews asmigas fatima y nerea me quieren mucho o almenos intentan que mje lo crea yo se que no me quieren como amiga por lo que mui simpaticas sean y este verano me mudo ellas axcen como que me quieren para que no me balla pero en realidad me odian
es mentira es por axer el tonto un rato