Anti panfleto antipedagógico

Rafael Robles ha inciado una serie de artículos contra el conocido Panfleto antipedagógico. Quizá cabe preguntarse, como lo ha hecho Lourdes Barroso en un comentario, si no sería mejor ignorarlo. Quizá sí, pero también alegra que algún bloguero tan brillante como el que continúa Vida de profesor se atreva contra asertos que parecen profundísimas reflexiones y que contienen numerosas trampas argumentales, como señalé en un entretenido debate que sostuve con Eduardo Larequi la pasada primavera y que se puede visitar en estos enlaces:
http://www.fzayas.com/darlealalengua/?p=75
http://www.fzayas.com/darlealalengua/?p=76
http://www.fzayas.com/darlealalengua/?p=77
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Estoy tentado de terciar otra vez en el asunto con alguna entrada, aunque no es que me apasione, pues lo que tenía que decir sobre el libro ya lo dije en mi blog y en el debate que sostuvimos en el tuyo.
Ahora bien, Rafael Robles se pasa cien pueblos en la descalificación del adversario, y en la agresividad que manifiesta al enjuiciar no ya sólo el contenido del libro, sino hasta el estilo de la prosa de su autor. Y lo peor es que esta agresividad no es flor de un día. Robles lleva tiempo echando fuego por la boca, y no es la primera vez que algún comentarista de su bitácora le pide algo de moderación y de templanza.
Recuerda, Eduardo, que cuando yo criticaba los excesos del antipedagogo (no doy ahora su nombre), tú me señalabas que el género panfleto tiene su estilo y su retórica. Concedamos también a Rafael Robles su derecho a ejercitarse con estas armas. Aunque es evidente que si lo que se quiere es convencer a los lectores de las propias razones, son más importantes los argumentos que el volumen con que se proclaman.
Ciertamente, he estado leyendo los post de Rafael sobre el asunto. Me he privado de comentar porque desapruebo el tono que emplea (aunque tú, Felipe, lo disculpes).
El nivel del debate está influido por el enfoque agresivo que le ha dado Rafael. Quizá este post reanude la discusión con otras armas, como la cortesía y el “savoir faire”.
[...] Comprendo y comparto algunas de las afirmaciones de mis amigos Felipe Zayas o Rafael Robles, pero encuentro más valiosas sus aportaciones en favor de buenas prácticas pedagógicas que su capacidad dialéctica para polemizar contribuyendo a una disputa que juzgo algo estéril. Publicat originalment a La mirada pedagógica [...]
[...] En fin, intentaremos mantener la alerta iniciada por Felipe Zayas y Vicente Sánchez. [...]
[...] Comprendo y comparto algunas de las afirmaciones de mis amigos Felipe Zayas o Rafael Robles, pero encuentro más valiosas sus aportaciones en favor de buenas prácticas pedagógicas que su capacidad dialéctica para polemizar contribuyendo a una disputa que juzgo algo estéril. [...]
Me parece interesante que Castillo se atreva a criticar la práctica pedagógica actual en la que se abusa del uso de los recursos audiovisuales, con la preocupación de “motivar” a estudiantes que han perdido el afán por esforzarse en buscar por ellos mismos el conocimiento a través de la lectura. En todo caso, el tema de la motivación es debatible, ya que sí debe existir una forma de encausar al estudiante para que le encuentre sentido y significado a lo que está aprendiendo, como parte de su propia vida y su futuro. En lo pedagógico siempre he sido partidario de hacer un balance apropiado para lograr un buen aprendizaje.