Cómo empezó a gustarme la gramática
A veces recuerdo cómo empecé a entender la gramática y cómo empezó a interesarme.
Fue en las clases de latín, allá por los 13 y 14 años, no en las de Lengua y Literatura. Supongo que la traducción de sencillos fragmentos de Julio César, y, más tarde, de versos de Virgilio, me obligaban a examinar atentamente la forma de aquellos enunciados para poder desentrañar su significado.
Recuerdo que al principio era una pesadilla de la que no sabía cómo salir. Pero tuve un profesor que me enseñó a transitar por los laberintos de las oraciones latinas. Exactamente como yo intento ahora hacerlo con mis alumnos con las oraciones en castellano: a partir de la forma y del significado del verbo.
La forma singular o plural del verbo nos daba la primera pista para identificar las palabras que podrían ser nominativo singular o plural. A veces, esta sola pista bastaba. Pero cuando había más de una palabra candidata a hacer de sujeto, entonces venía el juego de buscar la compatibilidad semántica con el verbo. En esto llegué a ser muy hábil, con la ayuda de mi diccionario Spes. Después había que ir levantando sobre estos cimientos el resto de la traducción: para ello el verbo seguía mandando al requerir unos u otros complementos, en tal caso o en tal otro.
Decía más arriba que, como profesor, aplico en la clase de sintaxis procedimientos semejantes, aunque en este caso no se trate de traducir, sino de indagar en las relaciones semántico-sintácticas de los constituyentes de la oración.
Se puede reconocer esta orientación de la enseñanza de la gramática en algunas propuestas didácticas que hice hace algún tiempo en El Tinglado:
http://www.tinglado.net/?id=titulares-prensa
http://www.tinglado.net/?id=laoracion1
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quería comentaros lo emocionantes que han sido para mí dos experiencias con mi hija. la primera, cuando con cinco años comenzó a leer de forma convencional. Le pregunté y ¿qué pasó, cómo descubriste que sabías lo que decía el texto? Ella me dijo, fue mágico, yo miraba lo que estaba escrito y sabía que ponía. No sé porqué, pero lo veía más claro.
la siguiente fue el otro día cuando descubrió la poesía en el colegio y con una sería de expresiones como la luna es la bombilla que alumbra el cielo y expresiones de este estilo comenzó a hacer poesías y luego a inventarse sus propias metáforas. Mientras yo hacía la cena, me decía: lo importante del texto (poético, añado) es el sentimiento que le tienes que poner, porque si no no tiene fuerza, no te expresa lo mismo. Lo mejor fue después cuando cogió de la mano a su hermano de 18 meses y le usaba para escenificar el verde esmeralda de sus ojos (unos ojos imaginarios que ella había creado para su texto poético). Creo que ha descubierto la musicalidad y las posibilidades estéticas que el lenguaje nos expresa para decir con palabras lo mismo, pero de manera más creativa.
Mi descubrimiento vino de la mano de una profesora a la que no había palabra que no le diera para un comentario filolófico. Admiraba su saber etimológico y sus análisis discursivos. Quise parecerme a ella en esa lúcida interpretación del lenguaje y de su apuesta de la vinculación de la gramática y el significado. Debo confesar que mi propósito todavía es una meta sin alcanzar.
“Filológico”, quise escribir. Y “su apuesta por…”.
Disculpad. Le he dado a guardar, sin querer.
¡Hola Felipe! Soy Jordi, el hijo de Pilar. ¿Cómo va todo? Estaba leyendo un artículo sobre wikipedia y los cambios que se están produciendo en el conocimiento y el lenguaje… y me he acordado de alguna conversación contigo. Así que me permito recomendártelo (!) Seguro que algo bueno te inventas.
http://www.revistadelibros.com/articulo_completo.php?art=4474
Un abrazo!!
Jordi
Mi experiencia es parecida a la tuya, con el latín de fondo. Las traducciones eran una especie de sudoku avant la lettre en las que había un momento mágico en el que todo cuadraba, como en esos dibujos en tres dimensiones que se pusieron de moda hace unos años. El dominio de la morfosintaxis quizá sea el mecanismo mágico que nos permite ver la lengua en tres dimensiones.