Ayer conocí, vía Hitzez, el fallo del II premio Espiral Edublogs. Me alegré enormemente al ver que el primer premio de la sección de Blogs de Profesor@s ha sido para (Re)paso de lengua, de Antonio Olano.
¿Qué pasa que vuelve a ganar un blog de lengua? El año pasado, el ganador fue A pie de Aula. ¿Seguirá la racha?
Otro blog amigo ganador ha sido Sexto en canal, que ha obtenido el segundo puesto de la sección Blogs de Primaria. He hablado varias veces de este blog, animado por Néstor Alonso, y lo he puesto como un excelente ejemplo de blog colectivo de aula.
Esta mañana he mostrado la página de los premios a los profesores que asisten al curso sobre blogs que imparto quincenalmente en mi Instituto. Les he animado a que exploren y examinen los blogs ganadores. También les he invitado a dejar textos de felicitación en los comentarios. Se han quedado impresionados.
Creo que han aprendido más esta mañana sobre blogs que en todo el curso. ¿Por qué? Sencillamente, porque le han visto el sentido a lo que he tratado de enseñarles. Por mi parte, he aprendido que en un curso de este tipo hay que darle más importancia al análisis de buenos edublogs. Si esto no se hace, es posible que se pierda la motivación para el cacharreo, sobre todo en aprendices con poca experiencia con las TIC.
Bueno, casi se me olvida: enhorabuena a todos los ganadores.
Esta es la publicación más reciente del Instituto de Evaluación relacionada con la evaluación de la competencia lectora en PISA.
Además del marco teórico, incluido ya en publicaciones anteriores, el interés aquí es que, junto a pruebas liberadas de 2000, se incluyen otras de 2003 y de 2006.
Es un documento imprescindible para saber qué destrezas evalúa PISA y para comprobar que su enseñanza es responsabilidad del conjunto de las áreas.
Hace unas semanas me referí a las Jornadas sobre TIC y competencias básicas organizadas por el CEP de Marbella-Coín. Tenía intención d ehablar más sobre esos días que tanto disfruté. Dejó aquí un reportaje grafico y la presentación que me sirvió de guión para la primera de mis dos sesiones.
El título de la presentación (y de este post) hace referencia a mi propio aprendizaje.
Todos los años he celebrado el 14 de abril en mi blog. Hoy casi se me pasa la fecha. Pero he recibido un correo de mi hijo Marcos con el asunto “Salud y República” y he caído en la cuenta.
En un blog educativo, el mejor modo de conmemorar la proclamación de la II República es recordar a quienes creyeron que la educación era imprescindible para ejercer de ciudadanos libres.
“Meteorología escolar“. Este es el título de un blog educativo que mantienen alumnos y alumnas de Primaria del CEIP SAN WALABONSO, de Niebla (Huelva) Explican:
Disponemos de una caseta meteorológica del modelo conocido como “Garita de Stevenson” equipada con: barómetro, higrómetro, termómetro de máxima y mínima, anemómetro, veleta y pluviómetro.
Y de este modo van anotandom diariamente los datos meteorológicos, en posts perfectamente escritos, con sus acentos, comas y puntos… que para eso lo lee todo el publo.
Lo ha explicado Fernando García Paéz, coordinador TIC del colegio, en unas jornadas sobre TIC y competencias básicas que se acaban de clausurar en Fuengirola y en las que he impartido un taller. Hablaré más sobre ellas. Ahora, a cenar con algunos de los organizadores y ponentes.
“Leer y escribir en un mundo cambiante” es el título de una conferencia presentada por Emilia Ferreiroen el 26º Congreso de la Unión Internacional de Editores, en Buenos Aires, en mayo de 2000. Está publicada en el opúsculo Pasado y presente de los verbos leer y escribir, del Fondo de Cultura Económica.
Es un texto que leo y releo estos días. Como no me da tiempo a sintetizarlo, de momento, citaré algunos fragmentos:
Todos los problemas de la alfabetización comenzaron cuando se decidió que escribir no era una profesión sino una obligación y que leer no era marca de sabiduría sino marca de ciudadanía.
La democratización de la lectura y la escritura se vio acompañada de una incapacidad radical para hacerla efectiva: creamos una escuela pública obligatoria, precisamente para dar acceso a los innegables bienes del saber contenido en las bibliotecas, para formar al ciudadano consciente de sus derechos y obligaciones, pero la escuela no ha acabado de apartarse de la antigua tradición: sigue tratando de enseñar una técnica.
La democracia, esa forma de gobierno a la cual todos apostamos, demanda, requiere, exige individuos alfabetizados. El ejercicio pleno de la demcracia es incompatible con el analfabetismo de os ciudadanos. La democracia plena es iposible sin niveles de alabetización por encima del deletreo y la firma. No es posible seguir apostando a la democracia sin hacer os esfuerzos necesarios para aumentar el número de lectores (lectores plenos, no descifradores).
En las primeras décadas del siglo XX parecía que “entender instrucciones simples y saber firmar” podía considerarse suficiente. Pero a fines del siglo XX y principios del XXI estos reqisitos son insostenibles. Hoy día estos requisitos son insostenibles. Hoy día los requisitos sociales y laborales son mucho más exigentes. Los navegantes de Internet son barcos a la deriva si no saben tomar decisiones rápidas y seleccionar la información.
Internet, correo electrónico, páginas Web, hipertexto… están introduciendo cambios profundos y acelerados en la manera de comunicarnos y de recibir información. Y eso es fascinante para cualquier estudioso de la lengua y de los cambios lingüísticos. Pero esos instrumentos no son “democráticos” por sí mismos […] Luchar por la democratización en el acceso a las nuevas tecnologías es una cosa; aplicarles el calificativo de “democráticas” es otra cosa. Esas tecnologías exigen, en cambio, capacidades de la lengua escrita más flexibles que las que estábamos acostumbrados a aceptar. hay nuevos estilos de habla y de escritura que están siendo generados gracias a estos medios. Saber navegar por Internet ya forma parte de los objetivos educativos declarados o en vías de declaración. No sabemos si los desnutridos y los desempleados aprenderán a leer y escribir para entrar en Internet […], o si quedarán nuevamente excluidos. Es difícil y riesgoso hacer predicciones.
Rosa Rosae es un hotelito de Santiago de Compostela, con acceso libre a Internet, desde donde escribo este post.
Sábado noche. Estallido primaveral. La ciudad bulle. Yo, me refugio en mi blog.
Ufff. Hay tanto de que hablar…
He participado en unas jornadas organizadas por la Asociación de Profesores de Español “Álvaro Cunqueiro”. Dos conferencias: una, sobre la competencia en comunicación lingüística; otra, sobre “leer y escribir en la era digital“.
He tomado el primer vuelo (7 de la mañana) para poder asistir a las conferencias de Salvador Gutiérrez. Qué gusto oír una descripción gramatical hecha desde el amor al lenguaje, el rigor intelectual, el respeto por el profesorado y el sentido común en cuanto a los criterios pedagógicos.
En otro momento hablaré más sobre su exposición. Ahora, sólo quiero destacar las últimas palabras de su conferencia, llenas de sensatez: “Miren, todo esto que estoy explicando, les ha de servir para que ustedes sepan más, no para que lo enseñen. La gramática hay que enseñarla cuando los alumnos la puedan entender. Hasta entonces, lo más importante es enseñar destrezas. A hablar y a escribir. Yo cuando entré en la universidad no sabía lo que era un fonema. Enseñar cómo es la lengua es muy importante, y necesario, pero a su debido tiempo.”
Más o menos, éste ha sido su discurso de cierre. Si estas ideas las declaramos los “de la pedagogía”, dios santo, qué has dicho. Esto sólo lo pueden decir las autoridades. Los académicos.
Regresaré a Valencia con el regalo de sus conferencias y de su discurso de ingreso en la Academia, con una amable dedicatoria.
Hay sabios que, además, son buenos tipos. Salvador Gutiérrez es de esos.
La publicación del libro Competencia en comunicación lingüística me está trayendo invitaciones a participar en cursos, jornadas, encuentros, simposios… Acabo de llegar de Almería, donde ayer estuve hablando sobre este asunto con los asesores de los CEP de la provincia. Eso por la mañana. Por la tarde, inauguré un curso para profesores de lengua. En total, ¡siete horas!
Inserto aquí la presentación que llevaba preparada. Claro que, como me ocurre siempre, incumplí continuamente el plan establecido.
¿Satisfecho? Más con los asistentes que conmigo mismo.