Hace unas semanas no me pude resistir y me registré en Twitter. Pero no le veía ninguna gracia y hasta ahora no he vuelto a entrar. ¿A quién le puede interesar si me he comprado un nuevo móvil o si me voy a Berlín de fin de semana (¡Ojalá!)?

En Espiral 2007 hubo una comunicación sobre este juguete, que me perdí por problemas con Renfe. Pero en el coloquio parecía que todavía no se sabía muy bien qué funciones darle. Pero es seguro que, precisamente por su simplicidad y facilidad de uso, pronto habrá profesores que nos mostrarán para qué usarlo.

Mientras tanto, se me ha ocurrido ir anotando textos breves, versos espigados aquí y allá, quizá esas frases que espiamos por la calle y que nos sorprenden por algo…

A ver cuánto me dura…