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Durante el discurso inicial del debate sobre el estado de la nación  he oído a Rajoy decir algo así como: “ha surgido la corrupción”.  Y la frase me ha transportado   bruscamente de la política a la gramática.

Cuando un sustantivo como “corrupción”, “violencia”, “paro”, “pobreza”, “armas”, “tortura”, etc. se usa como sujeto de una oración hay que ponerse en guardia. Porque ni la corrupción surge, ni la violencia se produce, ni el paro aumenta, ni la pobreza crece, ni las armas llegan por sí mismas a sitio alguno.  De un modo bien diferente, alguien saquea el dinero de todos, alguien se comporta de modo violento, alguien despide a los trabajadores, alguien genera pobreza, alguien autoriza el transporte de armas con alguna finalidad…

Recuerdo un titular de prensa, de la época de la Guerra del Golfo, que decía más o menos esto: “Llegan al puerto de Valencia armas procedentes de la Base Aérea de Zaragoza”, y el lector podría haberse preguntado: “¿Y  quién las envía?”

El titular de prensa informativo prototípico tiene un sujeto con papel semántico de agente y un verbo de acción. Cuando damos con una oración que se aparta de este prototipo hay que ponerse en guardia: “¿Quién actúa?” “¿Quién es el responsable?”  “¿Por  qué no se le menciona?”

Hay diferentes argucias gramaticales para ocultar al agente. Una de ellas es usar un   verbo intransitivo con un sujeto que denota una realidad efectuada o afectada.  El efecto que produce una construcción como ésta es que las cosas ocurren de un modo natural, como la caída de la nieve, el nacimiento de la hierba o la salida del sol.