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Hace 6 años que la RAE (y la Asociación de Academias de la Lengua Española) publicó el Manual de la Nueva gramática de la lengua española. Y hace 5 que, basada en ella, vio la luz la Nueva gramática básica de la lengua española.

La versión básica “se dirige expresamente al amplio espectro de hispanohablantes que, habiendo recibido instrucción en sus estudios de primaria y de secundaria, deseen acercarse a comprender mejor el funcionamiento de la lengua” (p. XVII). Parece razonable esperar que, además, esta gramática básica pueda servir de referencia para seleccionar y organizar los contenidos gramaticales  necesarios para la reflexión sobre la lengua en los niveles educativos de la ESO y del Bachillerato.

Desconozco el impacto que la Nueva gramática básica de la lengua española haya podido tener en la enseñanza de la lengua, bien porque el profesorado la use  como obra de referencia bien porque los libros de texto la tengan como guía. (Se me ocurre que este podría ser un tema interesante de investigación para los Trabajos de Final de Máster de Educación Secundaria.)

¿Por qué  la Nueva gramática básica de la lengua española puede ser una importante herramienta para la enseñanza de la gramática?

Por estas razones entre otras:

  1.  Contribuye a la unificación terminológica, cuestión muy importante, pues se sabe que una de las problemas de la enseñanza de la gramática ha sido la heterogeneidad y confusión de términos procedentes de diferentes corrientes lingüísticas. La gramática básica, por ejemplo, usa el término “morfema” como equivalente de segmento morfológico, pero vuelve al término tradicional “raíz” en vez de lexema o morfema léxico.
  2.  Proporciona criterios claros para definir y precisar algunos conceptos, como el de categorías transversales o la distinción entre adjetivos calificativos y adjetivos relacionales.
  3. Pone en relación las funciones sintácticas, semánticas e informativas, lo que invita, en las prácticas escolares, a relacionar las construcciones con los significados, con las intenciones del hablante y con las necesidades informativas de los oyentes. (ver posts Cómo dar sentido al trabajo con la sintaxis y En la Fundación San Millán de la Cogolla
  4.  Pone en relación la morfología y la sintaxis, a partir de la consideración de la palabra como “la unidad superior de la morfología y la unidad mínima de la sintaxis”. En el índice, dentro de la parte II, “Las palabras”, se distinguen dos partes: IIa, “Morfología” (que incluye la morfología flexiva y la morfología derivativa) y IIb, “Categorías y clases”. En el Manual de la Nueva gramática de la lengua española, esta parte se integra directamente en la parte dedicada a la Sintaxis.
  5.  Se destaca la relación del concepto de modalidad con el de acto de habla, lo que ayuda a enfocar la reflexión sobre ciertas formas lingüísticas desde una perspectiva pragmática.
  6.  Proporciona descripciones muy claras y precisas de ciertas construcciones gramaticales especialmente importantes para el desarrollo de la competencia lingüística y comunicativa de los alumnos, por ejemplo:

 – Los mecanismos de derivación, con la especificación de la categoría gramatical de la base, el cambio de categoría y el significado del derivado. Como se sabe, se trata de mecanismos muy productivos, que no siempre los alumnos dominan.

 – Los complementos de régimen, con la clasificación de los verbos que exigen esta construcción. Es muy importante por los problemas de los hablantes en el uso de estas construcciones.

 – Las construcciones causales, finales e ilativas y las condicionales y concesivas, que se abordan, junto a la perspectiva sintáctica, desde un enfoque semántico y pragmático. Es un campo de la gramática especialmente relevante, porque está relacionado con prácticas discursivas tan importantes como la argumentación.

 7. Incluye un útil enfoque normativo, que “se centra especialmente en el español estándar”.