Felizmente, la biblioteca de mi Instituto se está convirtiendo en un espacio de interés. La comisión que este curso se está encargando de dinamizarla tiene iniciativas y las está poniendo en marcha: organizó una exposición de libros a propósito del segundo centenario del nacimiento de E.A. Poe; a continuación  organizó otra exposición con obras relacionadas con la cultura clásica;  y ahora ha convocado un concurso de caligramas motivada por el centenario de la publicación del Manifiesto futurista, de F. T. Marinetti.

Al ver la convocatoria en la entrada de la biblioteca, he recordado con nostalgia aquella época en que proponía a mis alumnos de BUP la confección de caligramas basados en fragmentos de poemas arábigo-andaluces como éste:

Qué bello el surtidor que apedrea el cielo con estrellas errantes, que saltan como ágiles acróbatas!

De él se deslizan a borbotones sierpes de agua que corren hacia la taza como amedrentadas víboras.

(Ben Raia de Sevilla. Siglo XIII)

De hecho, conservo algunos de los caligramas que mis alumnos de entonces confeccionaron.

La convocatoria que ahora ha hecho la comisión encargada de la biblioteca de mi centro me ha animado a proponer a mis alumnos de 2º y de 3º de ESO la participación con sus trabajos. Pero los años que han pasado desde mis “talleres” de antaño (“Ay, como ccorre el agua / ay mi corazón”) me alertan sobre los riesgos del espontaneísmo y la banalidad, por lo que me paro y me pregunto sobre los objetivos que han de orientar el trabajo.

Me interesan sobre todo dos cosas:

  • Que mis alumnos seleccionen los textos que les pueden servir de base para la confección de los caligramas, y que, para ello, LEAN TEXTOS POÉTICOS.
  • Que se comprometan con un proyecto que les va a exigir esfuerzo, planificación y control del proceso.

Por ello, he dedicado dos clases a estas tareas previas:

  • Explorar la Red en busca de información sobre el caligrama: las páginas encontradas se han guardado en Diigo.
  • Examen del wiki que he preparado, en el que he sistematizado las observaciones de la clase anterior y he reunido textos que pueden servir de base para la confección de los caligramas.

Además, he mostrado a mis alumnos de hoy los caligramas confeccionados hace casi treinta años por chicos y chicas de la generación de sus padres.

Con todo esto, les he invitado a empezar sus creaciones durante estas vacaciones. (Risas, protestas, gestos de desdén… Veremos.)