¿Cuántos profesores habrán pasado en los últimos meses por cursos de blogs? Centenares de ellos han tenido la oportunidad de conocer con mayor o menos detalle este nuevo medio de comunicación y sus posibilidades didácticas.

Pero, ahora, con el curso por delante, ¿qué hacer?

Es un momento delicado. Recuerdo mis tanteos, errores, frustraciones e ingenuos entusiasmos de hace dos años (¡Dios mío, sólo dos años!). Yo no había pasado por ningún curso, pero tenía una buena dosis de ¿cómo llamarlo? ¿Atrevimiento? ¿Osadía? ¿Valentía? ¿Temeridad? Bueno, salí adelante. Pero me preocupa que otros no salgan y que eso les lleve a retirarse al burladero de los tecnófobos.

Hay que saber para qué se quiere el blog y, en consecuencia, qué sistema elegir y cómo se planifican los papeles de los alumnos y los del profesor.

Las opciones pueden ser éstas:

  • Abrir un blog de profesor dirigido a los alumnos de un determinado grupo para proporcionarles informaciones complementarias, documentos, enlaces a sitios interesantes, consejos, etc.
  • Atreverse un poco más y registrar a los alumnos como usuarios para que puedan dejar y hacer públicos algunos trabajos. En ese caso, hay que elegir un sistema que permita el registro fácil de alumnos; hay que configurarlo (enlaces, categorías…) para que pueda cumplir esta función; hay que determinar qué van a hacer exactamente los alumnos, para qué, cómo y cuándo…
  • Preferir que los alumnos tengan un blog individual (para que aprendan a ser autónomos y se impliquen más su gestión) y dirigir su trabajo desde el blog del profesor. Esto obliga a enseñar a crearlo y a administrarlo. Y también a planificar las tareas y, por tanto, las categorías de los blogs de los alumnos. Los papeles cambian respecto de la opción anterior, y esto se ha de tener en cuenta.
  • Es posible que simplemente queramos un blog para reunir trabajos “ejemplares” seleccionados por los alumnos. Una especie de portafolio digital. También aquí habrá que decidir si el blog es administrado sólo por el profesor o se registran los alumnos para publicar autónomamente.
  • Pero quizá lo que se quiera sea tener una especie de revista escolar, que puede ser de aula o de centro. También en este caso habrá que seleccionar el sistema y la forma de administración más adecuados.

El blog es un sistema de comunicación que nació fuera del ámbito escolar. Pero somos los profesores quienes nos las ingeniamos para buscar sus funciones educativas y para adaptarlo a ellas.

Todas estas reflexiones nacen del examen que estoy haciendo estos días de muchos blogs de aula o de centro (es una ayuda inestimable el blog de los I Premios Espiral de Edublogs 2007 y el sitio de Educastur) para buscar ejemplos de todo lo que he ido señalando.

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