The power of  books 3

Os imagino en estos días previos al inicio de las clases hojeando/ojeando los libros de texto.

Después de muchos años sin trabajar con libro de texto, y por razones que ahora no vienen al caso, este curso les indicaré a mis alumnos de 1º y 4º de ESO y de 1º de Bachillerato que  que carguen con ellos. Esto me lleva a hacer algunas reflexiones sobre los problemas que el libro de texto plantea.

Uno de los principales defectos de los libros de texto del área de Lengua y de Literatura es la desvinculación entre el estudio de la gramática y las actividades de comprensión y de expresión.

Ante esta desconexión, tendemos a hacer alguna de estas tres cosas:

  • Prescindimos totalmente de la gramática que se nos propone, por verla inútil para lo que creemos que es lo principal, y nos centramos en las actividades de comprensión y de expresión.
  • Nos meternos de lleno en los apartados de gramática, llegándolos a convertir en una parte fundamental del programa, ya que su extensión y dificultad exige mucho tiempo y energías.
  • Seleccionar unos contenidos gramaticales básicos para salvar la cara, y dedicar el máximo de tiempo a las actividades de uso de la lengua.

De todas estas opciones (que en distintos momentos todos hemos tomado), la menos perjudicial es la primera. Por otra parte, es posible ir introduciendo la reflexión gramatical al hilo de las actividades de uso de la lengua, aunque esto dificulte la sistematización de algunos conocimientos explícitos.

Se plantean, por tanto, dos tipos de problemas:

  • cómo hacer que las actividades gramaticales sean significativas en relación con el uso de la lengua;
  • cómo sistematizar los aprendizajes lingüísticos , de modo que se vaya construyendo un cierto sistema conceptual y la capacidad para hablar de la lengua usando una terminología básica.

En cuanto al primero, hay dos caminos:

  • del uso a la reflexión gramatical: situar la reflexión en el marco de actividades de uso, que son el eje de la programación.
  • de la reflexión gramatical al uso, para volver a la reflexión: el eje de la programación son las formas lingüísticas, pero el núcleo del trabajo lo constituye su uso en contextos significativos.

La primera de estas dos vías garantiza mejor que el eje del aprendizaje sean las habilidades lingüístico-comunicativas. Con la segunda,  es más fácil sistematizar los conocimientos sobre la lengua, pero se corre el riesgo de usar los textos como mero material para la observación o para la aplicación de los conocimientos gramaticales sin que el proceso revierta en una reflexión sobre el uso de los mecanismos gramaticales en situaciones comunicativas reales.