Una conversación en Twitter

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Hace unos días Toni Solano  publicó este tuit , con una pregunta que inducía a contestar: “No, el problema no es que los profesores de lengua sean malos. Pero hay un problema: ¿Cuál es?”

El tuit tiene más de veinte respuestas. Y algunas de ellas, que son las que más me interesa comentar, no consideran que este conocimiento –el reconocimiento de las clases de palabras– sea relevante. Quizá la respuesta más significativa sea esta:

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El mismo Toni Solano interviene en las respuestas con esta afirmación:

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De acuerdo, pero: ¿son prescindibles en Primaria y primeros cursos de la ESO los ejercicios encaminados a distinguir las clases de palabras? ¿Es un conocimiento que en 4ª de la ESO debería estar aprendido? ¿Cuándo se enseña entonces? ¿Y cómo?

Selecciono otra respuesta que también me interesa:

categorías 4Aquí, se reconoce implícitamente la importancia de estos conocimientos (“Yo lo trabajo cada año”), pero se admite el fracaso de los métodos empleados.

Dos son, por tanto, las cuestiones que se plantean: a) Saber reconocer las clases de palabras al final de la ESO, ¿es un conocimiento relevante?; b) Si se acepta que sí, ¿cuando y cómo hay que enseñarlo?

 Una afirmación demasiado general

Pero hay una cuestión previa que quiero tratar en este post aplazando para otro momento las respuestas a las dos preguntas anteriores: ¿Qué queremos decir al afirmar que los alumnos, tras años de estudiar gramática, no distinguen las clases de palabras?

 Porque esta afirmación es demasiado general y no sirve para saber qué habría que hacer, por dónde se podría avanzar, qué estrategias habría que seguir. Sería más útil especificar los términos del problema: ¿con qué clases de palabras tienen más dificultad? ¿Ocurre siempre o en determinadas circunstancias? ¿Por qué ocurre?

 Hace quince años quise indagar sobre estas cuestiones y pasé una prueba inicial a dos grupos de alumnos de primero de bachillerato (veintinueve jóvenes en total) centrada en dos terrenos: el reconocimiento de las clases de palabras y el conocimiento de nociones básicas de sintaxis. El contenido de esta prueba, el análisis de su resultado y las conclusiones que extraje se mostraron en un artículo publicado en el nº 26 de la revista Articles (enero de 2002): Ensenyar i aprendre gramática en el batxillerat: punt de partida y vies per a avançar. Sintetizaré aquí la parte correspondiente al reconocimiento de las clases de palabras.

 Primer ejercicio de la prueba: los alumnos ponen ejemplos de clases de palabras

 El primer ejercicio de la prueba consistía en poner ejemplos de las diferentes clases de palabras y usarlas en la composición de enunciados. Los resultados fueron los siguientes:

  • En general, los alumnos supieron poner ejemplos de las diferentes clases de palabras, especialmente de las categorías sustantivo, adjetivo y verbo.
  • Cuando no fueron capaces de poner ejemplos correctamente, el problema afectaba al adverbio, a la conjunción y al pronombre.
  • El análisis de los errores nos indica:
    • Confusión del artículo con el pronombre, probablemente por su afinidad morfológica (y funcional en el caso de las formas pronominales con función de determinante).
    • Confusión entre preposición y conjunción, quizá por su parecido funcional como nexos.
    • Confusión entre el adverbio y preposiciones con valor temporal, sin duda por la común noción de tiempo.

En el análisis de los resultados, también me interesaba averiguar qué palabras ponían los alumnos como ejemplo, es decir, cuáles eran para ellos los prototipos de cada categoría gramatical (Sobre la categorización y la teoría de prototipos, ver Maria Josep Cuenca  y Joseph Hilferty: Introducción a la lingüística cognitiva. Barcelona: Ariel, 1999, cap. 2.)

Las respuestas de los alumnos nos muestran qué palabras son para ellos los ejemplos prototípicos de las diferentes categorías gramaticales: casa, mesa y perro, del sustantivo; los verbos de acción comer, saltar e ir, del verbo; yo y otras formas tónicas del pronombre personal; aquí, hoy y mucho, del adverbio; de y con, de la preposición; e y de la conjunción.

Por tanto, concluiríamos que no se puede afirmar que los alumnos no reconocen las diferentes clases de palabras:  sí que identifican las que para ellos tienen un efecto prototípico. Los problemas se presentan con las palabras que están alejadas de estos “buenos ejemplos” de cada categoría.

 Segundo ejercicio: los alumnos han de identificar las clases de palabras

 Se les propone la identificación de diferentes clases de palabras  contextualizadas dentro de enunciados. Para cada categoría se incluyen dos palabras, generalmente con características diferentes. Expongo a continuación los criterios con los que elegí estas palabras para incluirlas en la prueba y comento los resultados

 Sustantivo

  • La niña canta en el balcón
  • Sube estos libros al desván.

Las dos palabras denotan entidad concreta, pero aparecen en los enunciados fuera de las posiciones donde los alumnos han colocado los sustantivos en los enunciados que han escrito en el ejercicio anterior, generalmente el sujeto y el complemento directo.

En seis casos no se reconocieron estas palabras como sustantivo; de ellos, en cuatro se usó el término “CCL” en vez de “sustantivo”. Un caso muy significativo es el del alumno que identificó “balcón” como “adverbio de lugar (sustantivo)”, expresión con la que parece aludir tanto a la forma (sustantivo) como a la función (c. circunstancial).

 Adjetivo

  • Las camisas más baratas son estas.
  • No dejes abierto el balcón.

El adjetivo “baratas” es complemento del nombre, función que para los alumnos, a juzgar por sus enunciados del ejercicio 1, es la característica sintáctica de esta palabra junto con la de atributo con verbo copulativo. El otro adjetivo (“abierto”) está emparentado con un verbo, y, además, su función como complemento predicativo es poco familiar para os alumnos.

El resultado fue el siguiente: el adjetivo “baratas” fue reconocido en todos los casos, pero “abierto” no lo fue en nueve casos. De estos, en dos casos se dijo que era un verbo; en uno, un sustantivo; en otro, un “complemento circunstancial de manera”. Parece que aquí fue determinante el hecho de que para los alumnos “baratas” tuviera un efecto prototípico mayor que “abiertas”, y también que “abiertas” se relacione con un verbo y que tenga una función poco familiar para los alumnos.

 Verbo

  • La libertad es una conquista de la humanidad
  • No se trata con sus hermanos.

Ninguno de estos dos verbos obedece al prototipo de verbo que los alumnos habían propuesto en el ejercicio: verbo de acción. A pesar de ello, “es” fue reconocido en todos los casos como verbo, pero “se trata” no se identifica en diecisiete casos (en dos se dice que es sustantivo y en uno que es complemento indirecto). Probablemente haya pesado el hecho de ser un verbo pronominal.

 Pronombre

  • Eso ya te lo dije yo.
  • No te rías de .

Como se ve, incluí dos formas del pronombre de primera persona: “yo” y “mí”. Se esperaban tres respuestas posibles: pronombre, pronombre personal, pronombre de primera persona. El pronombre “yo” se identificó como “pronombre” (en once casos) o como “pronombre personal” (en ocho casos). Pero en tres ocasiones se dijo que es “sujeto” (es decir se identificó por la función, no por la forma); en una, sustantivo; en una, artículo; y en otra, determinante. En cuanto a “mí”, solo en diez casos se identificó como pronombre (en ningún caso se uso el término “pronombre personal”). Pero hubo respuestas que, aunque erróneas, nos indican que hay alumnos que asocian esta forma a la categoría pronombre (en cinco casos se dijo que es “posesivo” o “pronombre posesivo”). También es elocuente que en diez casos no hubiera respuesta.

 Adverbio

  • Estos libros me interesan mucho
  • El coche ha frenado violentamente

Se incluye una de las palabras que los alumnos habían propuesto como adverbio en el ejercicio 1, “mucho” (que en otros contextos se puede identificar con un adjetivo) y una forma derivada de un adjetivo, )“violentamente”). Mientras que “mucho” fue reconocida como adverbio en veinticuatro casos, “violentamente” lo fue solamente en doce. En diez casos se dijo que es adjetivo y en los siete restantes no se respondió.

 Preposición

  • Juan me trata de usted.
  • Pedro irá de excursión con sus amigos

Tanto “de” como “con” fueron reconocidas como preposición por todos los alumnos. (Estas palabras fueron precisamente las que los alumnos propusieron mayoritariamente como ejemplos de preposición).

 Conjunción

  • La llamé por teléfono y no estaba.
  • Me ha dicho que lo espere.

“Y” que en el primer ejercicio  los alumnos propusieron casi unánimemente como conjunción, ahora también es reconocida por todos ellos. Por su parte, “que” se identifica en diecisiete casos (en cuatro se toma como pronombre y en nueve no se responde). Es un porcentaje de identificación es relativamente alto; pero, en un ejercicio específico de distinción entre  “que” conjunción y “que” pronombre relativo, probablemente el índice de errores habría sido muy alto.

 Tercer ejercicio: reconocimiento de clases de palabras dentro de una misma familia

Se propuso reconocer las palabras subrayadas:

  • ¡Qué estrella tan brillante!
  • Cómo brillan las estrellas.
  • Dale brillo a los zapatos.
  • Le regaló un brillante muy caro
  • Ha aprobado brillantemente la oposición.

Contrariamente a lo esperado, este ejercicio no presentó demasiadas dificultades en los casos del sustantivo, del adjetivo y del verbo: en dos casos el sustantivo “brillo” se interpretó como verbo; en cambio, la mitad de los alumnos no reconocieron “brillantemente” como adverbio.

Cuarto ejercicio: reconocimiento de palabras derivadas

Se proporcionan parejas de palabras de las que la segunda deriva de la primera con un cambio de categoría. Los alumnos han de reconocer la categoría de la palabra de partida y la de la palabra derivada:

  • brillar > rrillo
  • blanco > blancura
  • blanco > blanquear
  • reconocer > reconocimiento
  • hábil > habilidad
  • rápido > rapidez
  • encontrar > encuentro
  • mar > marítimo
  • loco > enloquecer
  • oscuro > oscurecer
  • oscuro > oscuridad
  • marfil > marfileño

Para identificar las clases de palabras, los alumnos debía usar estos signos:

  • V > S (de verbo a sustantivo)
  • A > S (de adjetivo a sustantivo)
  • A > V (de adjetivo a verbo)
  • S > A (de sustantivo a adjetivo)

También esta prueba fue resuelta con relativa facilidad, excepto en lo que atañe a la derivación A > S, que en bastantes casos se interpretó como S > A, sobre todo en “blanco > blancura”.

¿Qué explicación tiene que estas dos últimas pruebas –que en mi opinión comportan cierta dificultad­ fueran resueltas tan satisfactoriamente? Es probable que la razón esté en que, al tener que poner en marcha una actividad metalingüística de nivel más alto (analizar, contrastar…) , se facilita la tarea en vez de complicarse la tarea

Conclusiones

 Las mayores dificultades para reconocer las clases de palabra, según los datos que proporciona el análisis de estas pruebas, se deben probablemente a las siguientes razones:

  • Se reconocen fácilmente las palabras que para los alumnos son prototípicas de una categoría, pero hay problemas para identificar las palabras que se alejan del prototipo: formas átonas del pronombre personal, verbos que no son de acción, que presentan una forma pronominal…  (tratarse), conjunción que, etc. Curiosamente, según esta prueba, los adverbios como“aquí”, “ahora” y “mucho” tienen más efecto de prototipicidad que los adverbios en “–mente”, y por tanto estos son más difíciles de reconocer.
  •  Hay palabras que están emparentadas con otras clases de palabras: el adjetivo “abierto” está relacionado con el verbo “abrir”; los adverbios en “–mente” están relacionados con los adjetivos, etc.
  •  Se reconocen más fácilmente los adjetivos que son complementos del nombre (y probablemente los que hacen la función de atributo con verbo copulativo) que los que tienen la función de complemento predicativo.
  •  Hay palabras que admiten una doble asignación: “blanco” puede funcionar como sustantivo y como adjetivo; “que” puede ser conjunción o pronombre.
  •  Se confunden formas con funciones: “balcón” en el sintagma “en el balcón” se interpreta como adverbio porque este sintagma tiene la función de complemento circunstancial.
  •  Hay palabras, como el pronombre, que son especialmente difíciles de identificar. Hemos visto que el pronombre de primera persona “yo” puede ser denominado “sujeto”, “sustantivo”, “artículo, “determinante”, y “mí” es denominado con los términos “sustantivo”, “sujeto”; la forma dativo de este pronombre se puede denominar “sujeto”, “posesivo”, determinante”.
  •  Cuando la identificación se ha de hacer en contextos en que los alumnos están obligados a analizar y comparar (cuarto tipo de ejercicios), la reflexión facilita el reconocimiento de clases de palabras que se alejan del prototipo (sustantivos deverbales, adjetivos derivados de verbos, verbos derivados de sustantivos o de adjetivos,,,)

Por supuesto, serían necesaria una investigación con una muestra más amplia y que abordara otros aspectos que aquí no se han tratado (como el reconocimiento de las formas verbales cuando son construcciones  perifrásticas,  las formas no personales, verbos pronominales y construcciones de  pasiva refleja…). También ha quedado fuera de esta exploración el reconocimiento de las locuciones.

Además, la investigación debería incluir entrevistas con los alumnos para conocer qué razones dan a sus respuestas.

En definitiva, sirve de poco el diagnóstico general de que los alumnos, tras muchos años de estudio de la gramática, no reconocen las clases de palabra. Es necesario conocer cuándo ocurre esto y cuándo no, y por qué, de modo que, si pensamos que se trata de un conocimiento relevante, podamos ayudar a los alumnos a construirlo.