Tradicionalmente, en las clases dedicadas a la enseñanza de la gramática se le ha dado poca importancia al orden de las   palabras de la oración. Y eso que este es un ámbito de trabajo en que la reflexión gramatical es muy pertinente para el aprendizaje de la composición de textos, concretamente en lo que se refiere a la cohesión textual.

 Las funciones informativas

En la Nueva Gramática del español. Manual, pág. 15, se indica que, además de las funciones sintáctica y semántica, hay unas funciones informativas que hacen referencia a la partición informativa de la oración, es decir, a lo que se da por conocido o tema y a lo que se presenta como nuevo o rema.

Las dos oraciones siguientes difieren en cuanto al modo cómo se presenta la información:

La gente se ríe del borracho que hace alarde de valiente.

Del borracho que hace alarde de valiente, se ríe la gente.

Obsérvese que estos dos modos de organizar los elementos de la oración no son opcionales: es necesario desgajar “del borracho que hace alarde de valiente” y situar esta construcción en situación inicial porque contiene la referencia a la situación en que  se usa el refrán. No es “se ríe la gente”, sino “el borracho que hacer alarde de valiente”,  aquello de lo que se habla, la información que se da como conocida o tema, pues forma parte de la situación a la que se refiere el refrán.

Sujeto y tema

En muchas oraciones, como en la primera del ejemplo de arriba, el sujeto  coincide o forma parte del tema . En este caso, el orden de las palabras sigue la pauta sujeto – verbo – complemento. Pero cuando no hay coincidencia entre tema y sujeto, el sintagma que aporta el elemento temático se desgaja de la oración y se sitúa en posición inicial. Es lo que ocurre con la segunda oración del ejemplo, en la que “Del borracho que hace alarde de valiente” es un complemento de régimen verbal dependiente del verbo “reírse”, que se ha desgajado de la oración y ha ocupado la posición inicial.

Otros ejemplos de construcciones que se han debido desgajar del sintagma verbal para desempeñar la función de tema son estos refranes mexicanos (en el Refranero Multilingüe del Centro Virtual Cervantes se pueden encontrar muchos ejemplos semejantes):

Lo que tú te hagas valer, te harán valer los demás.

De borracho que hace alarde de valiente, se ríe la gente.

Al que masca poco o mal, ni le sabe la comida ni la digiere cabal.

A caballo de buena sangre, no le importa el terreno.

De golosos y tragones, están llenos los panteones.

Para regalo de boda, manda lo que en tu casa estorba.

 El elemento sintáctico desgajado para hacer referencia a la situación de la que se habla es denominado “tópico” por la Nueva gramática del español. Manual. Como se puede observar, una característica ortográfica del tópico es que va separado del resto de la oración por una coma. Esta coma marca en los refranes los dos hemistiquios en los que se suelen dividir.

Sugerencias didácticas: reflexión sobre el orden de las palabras en algunos refranes

1. Será muy útil contrastar estos dos tipos de refranes:

a)    los que siguen el orden sujeto-predicado, y estas funciones coinciden con los dos miembros del refrán;

b)     aquellos en los que se ha desgajado un elemento del predicado, que aparece en posición inicial como primer miembro.

Muchos cabitos de vela hacen un cirio pascual.

Quien se acostumbra a lo bueno desprecia lo regular.

 Del borracho que hace alarde de valiente, se ríe la gente.

Para amores que se alejen, busca amores que se acerquen.

 2. Justificar el orden de las palabras en relación con la referencia a la situación a la que alude el refrán. Comprobar que si se restablece el orden lógico (sujeto – verbo – complemento) el enunciado pierde su valor comunicativo: deja de estar anclado en una situación, que es la que justifica el uso del refrán.

3. Si se considera necesario, identificar la clase de complemento que se ha desgajado (generalmente será un complemento verbal, pero también puede ser complemento de un nombre o de un adjetivo).

4. Observar el uso de la coma que corresponde a la pausa que separta los dos hemistiquios del refrán.